Inspiración
¿Qué significa ser fotogénico en 2026?
La simetría facial, la cirugía estética y los retoques con IA han elevado el listón a una altura imposible; sin embargo, los fotógrafos afirman que la perfección no es la meta
17 jun 2026∙6 min


Inspiración
La simetría facial, la cirugía estética y los retoques con IA han elevado el listón a una altura imposible; sin embargo, los fotógrafos afirman que la perfección no es la meta
17 jun 2026∙6 min


Cuando se trata de fotografías, parezco o bien una elfa o una bruja. No tengo voz ni voto sobre a cuál me pareceré en cada momento, pero en cada foto predomina una u otra y, sinceramente, ninguno de los dos sería mi resultado preferido. Nunca he sido fotogénica en el sentido más estricto de la palabra, una cualidad típicamente vinculada a la simetría facial. Nunca me ha preocupado demasiado, aunque desde hace un año o así me he dado cuenta de que examino mis propias imágenes con lupa.
Parte de esto se debe, probablemente, a que nos vemos mucho más que antes. El vídeo se ha convertido en el principal canal de comunicación: Zoom y FaceTime hacen que estemos constantemente confrontados con nuestros propios rostros. Los espejos ya no son solo objetos físicos; son entidades digitales parpadeantes, integradas en nuestra forma de trabajar y de vivir en casa. Si a esto le añadimos la creciente normalización de la cirugía estética, resulta evidente que muchos sentimos una presión notable por «perfeccionar» nuestras caras.
Foto: Jerry Kavan, Unsplash
Un estudio reciente realizado por investigadores del UCL y publicado en el Aesthetic Surgery Journal reveló un aumento del 437 % en el número de profesionales que administran bótox y rellenos en el Reino Unido en los últimos dos años, mientras que la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos Estéticos informa de que las cirugías faciales se dispararon en 2025. Por ejemplo, las blefaroplastias (cirugías de párpados) aumentaron en un 8 por respecto al año anterior. Según PolicyBee, una de cada cinco reservas de bótox en el sector de la estética del Reino Unido la realizan personas de entre 35 y 39 años. Si sumamos a esto los retoques fotográficos por inteligencia artificial, no es de extrañar que cada vez seamos más críticos con nuestro aspecto en las fotos. Estamos rodeados de rostros modificados estética o digitalmente. El listón para ser considerado fotogénico se ha elevado a un nivel casi imposible, pero quizá la propia palabra merezca un replanteamiento, o al menos una definición más amplia.
No es de extrañar que cada vez seamos más críticos con nuestro aspecto en las fotos. Estamos rodeados de rostros modificados estética o digitalmente.
«La palabra sugiere que existe una cualidad fija que alguien tiene o no tiene, cuando en realidad una fotografía es una especie de negociación»afirma la fotógrafa Rachel Louise Brown, que ha retratado algunos de los rostros más célebres del mundo, desde Judi Dench e Ian McKellen hasta Reese Witherspoon y Aimee Lou Wood. «Entran en juego la luz, el ritmo, la confianza, la tensión y la atmósfera. La asimetría puede ser hermosa porque evita que un rostro resulte demasiado pulcro. A menudo, la "imperfección" es donde reside la fuerza de la imagen».
Fotos: Poppy Hollis
El concepto de la simetría facial como prueba de fuego de la belleza se remonta a la filosofía antigua. Aristóteles creía que «las principales formas de la belleza son el orden y la simetría». El famoso Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci, representado como ideal humano, mostraba a un hombre de proporciones perfectamente uniformes. Dado lo arraigados que están estos ideales, no es de extrañar que sea difícil desprenderse de ellos, pero Louise Brown no es la única que piensa que el equilibrio facial no es esencial para salir bien en una foto. «Ser "fotogénico" tiene poco que ver con tener unas facciones perfectas y mucho que ver con la comodidad, la expresión, la postura, la luz, los ángulos y la confianza», afirma Poppy Hollis, fotógrafa afincada en Kent y especializada en viajes y retratos. "Un buen fotógrafo también marca una diferencia enorme. La cámara no solo registra la apariencia; registra la energía, la comodidad y la conexión".
Ella Alexander el día de su boda. Foto: Noemi Alessandra
Noemi Alessandra ha pasado la mayor parte de su carrera fotografiando bodas en su Sicilia natal, una profesión que implica capturar a personas de distintas edades, formas y tipos de cuerpo. «El elemento común que veo en las personas que salen bien en las fotos es una mezcla de autoconciencia y vulnerabilidad», explica. «No son necesariamente los más seguros de sí mismos, pero sí los más presentes. Tienen la capacidad de relajarse y dejar de actuar. Hay una cierta generosidad en dejarse ver tal como uno es, sin esconderse detrás de una máscara».
Anja y Markus, Vittoria. Foto: Noemi Alessandra
Lo que vemos en nosotros mismos es muy diferente de cómo nos ven quienes están detrás de la cámara. En un mundo donde nos hacemos selfis con la misma regularidad con la que nos tomamos las vitaminas, es fácil obsesionarse con nuestros defectos. Un fotógrafo busca algo distinto a la belleza estereotipada. «Busco los rasgos que hacen que un rostro sea único», explica Noemi. «A menudo, tras ver las fotos, la gente me dice: "No sabía que podía tener ese aspecto". No hay ningún truco. Es simplemente porque los estoy viendo sin el peso de su propio autojuicio».
El elemento común que veo en las personas que salen bien en las fotos es una mezcla de autoconciencia y vulnerabilidad. Tienen la capacidad de relajarse y dejar de actuar.
A menudo, nuestros rasgos físicos y la belleza convencional son lo menos importante a la hora de crear una gran imagen. Lo que entusiasma al fotógrafo profesional son los detalles que nos hacen humanos. «Me interesa el espacio que queda entre cómo alguien intenta proyectarse y lo que se le escapa a su pesar», dice Rachel. «Un retrato se vuelve interesante cuando hay cierta fricción: confianza y duda, control y vulnerabilidad, humor y timidez. Las mejores fotos suelen ocurrir cuando alguien deja de intentar posar».
Por supuesto, relajarse en situaciones como estas es más fácil de decir que de hacer. En cuanto me piden que pose para una foto, me convierto en un manojo de nervios con la cara acartonada y mi sonrisa es tan forzada que duele de verla. Incluso los famosos y los bendecidos por la genética no son inmunes a la timidez cuando aparece una cámara. «He trabajado con celebridades que llegan con un mapa de retoques: notas precisas sobre qué se debe vigilar o cambiar», comenta Rachel. «No lo juzgo. Dice mucho de la presión a la que está sometida la gente. La visibilidad no genera necesariamente comodidad. A veces crea una forma más sofisticada de autoprotección».
Quizá la razón principal por la que nos disgusta que nos hagan fotos es el temor a que el mundo vea nuestros fallos estéticos: arrugas, dientes torcidos o unos kilos de más que desearíamos no tener. Cada vez más, estos aspectos de la vida real son como especies en peligro de extinción, una rareza en la era del Ozempic, el bótox y los filtros. «Yo edito mi trabajo técnicamente: el equilibrio de color, el contraste, el tono, perfilar la luz, pero intento no alterar la esencia de lo que había allí» afirma Poppy. «Cuando se suaviza la piel en exceso, se remodelan las facciones o se pasa todo por filtros pesados, tiende a desaparecer una parte la humanidad de la imagen».
Foto: Rossana Meliga, Unsplash
Todo esto viene a decir que ajustarse a un modelo tradicional de belleza no se traduce necesariamente en ser fotogénico. «Deberíamos valorar la edad», dice Rachel. «Fotografiar un rostro es una cuestión de matices: pequeños movimientos alrededor de los ojos, la boca, el entrecejo, la mandíbula. La personalidad de la persona. Cuando todo se suaviza o se congela, parte de ese detalle puede desaparecer».
Nuestros rostros son complejos y únicos. Cada uno carga con nuestras experiencias vividas, contornos y recuerdos. Sentirse a gusto con ellos es la mejor baza que tenemos y, según los expertos, la vía rápida para volverse increíblemente fotogénico. Ha llegado el momento de que acepte mi condición híbrida de elfita-bruja.

Ella en la boda de una amiga

El primer festival del hijo de Ella

Ella y su marido con su hijo

Ella y Zandra Rhodes
Muévete, ni que sea un poco «La cámara suele ser más amable en la transición. No mantengas una sonrisa hasta que se te congele en la cara. Suelta el aire. Deja que la mandíbula se relaje. Muévete un poco. Mira hacia otro lado y vuelve a mirar». – Rachel Louise Brown
Presta atención a la iluminación «La iluminación es lo que marca la mayor diferencia. La luz natural suave suele ser la más favorecedora: la luz de una ventana, la de un día nublado, la de la mañana temprano o la de la última hora de la tarde tienden a suavizar la piel y a aportar dimensión sin sombras marcadas». – Poppy Hollis
No fuerces la pose«Si no te sientes tú mismo, la cámara lo notará. Escucha a tu cuerpo, respira y ocupa el espacio con naturalidad. Cuando estás verdaderamente cómodo, tu luz interior se alinea con la luz exterior, y ahí es precisamente donde ocurre la magia». – Noemi Alessandra
Ajusta tu ángulo «Los pequeños ajustes pueden cambiar por completo una fotografía. Por ejemplo, relajar los hombros o girar el cuerpo un poco de perfil en lugar de colocarse completamente de frente a la cámara». – Poppy Hollis

Anita Chaudhuri
Redactora y fotógrafa
30 oct 2025∙6 min