Inspiración
Retrato del mes: Iconic, de Zandra Rhodes
Ella Alexander habla sobre cómo coescribió las memorias de una persona verdaderamente original, y por qué Zandra Rhodes sigue siendo la radical más colorida de la moda
28 abr 2026∙7 min


Inspiración
Ella Alexander habla sobre cómo coescribió las memorias de una persona verdaderamente original, y por qué Zandra Rhodes sigue siendo la radical más colorida de la moda
28 abr 2026∙7 min


Zandra Rhodes está sentada en una pequeña mesa circular y cae dormida mientras intento entrevistarla. Es una calurosa tarde de verano y ha estado ocupada todo el día, como es habitual en ella. El sol brilla a través de los amplios ventanales de su colorido ático, haciendo que la gigantesca lámpara de araña de Andrew Logan que cuelga sobre nosotras proyecte puntos de arcoíris sobre su rostro. Sus párpados están cubiertos de un maquillaje azul cobalto centelleante, mientras vetas de luz reflejada entrecruzan sus mejillas, enmarcadas por su emblemático corte bob rosa neón; parece un icono psicodélico del glam-rock. Zandra se despierta de golpe y sigue hablando como si no hubiera estado dormida hace un instante. Nuestra entrevista continúa.
Zandra a mediados de los treinta, antes de teñirse el pelo de su color rosa característico.
Tengo muchísimos recuerdos de cuando trabajaba con Zandra en sus memorias, Iconic: My Life In Fashion In 50 Objects, pero hubo algo en aquel momento de quietud que recuerdo especialmente: el color, la luz y su energía, que puede decaer, pero nunca por mucho tiempo. Como diría cualquiera de sus amigos, es famosa por quedarse dormida en los lugares más extraños, ya sea en los Oscar o en el club Studio 54.
Su ética de trabajo es casi sobrenatural, y la llevó de ser una chica de clase trabajadora en Chatham a convertirse en una de las leyendas de la moda más dinámicas y originales de Gran Bretaña. Pero también le hizo falta una enorme cantidad de talento: esta es la mujer que reinventó los estampados atrevidos y el color para crear prendas tan bellas que la venerada editora estadounidense de Vogue, Diana Vreeland, insistió en que aparecieran en la revista lo antes posible. Ha vestido a todo el mundo, desde la princesa Diana hasta Diana Ross y Bianca Jagger.
Zandra Rhodes, Manolo Blahnik y Bianca Jagger en el Studio 54
Zandra es importante no solo para el estilo, sino también para la música: fue con uno de sus diseños de capa blanca con el que Freddie Mercury se convirtió realmente en un showman, y con un modelo de punto verde que ayudó a transformar a Marc Bolan en una estrella del rock. Fue la primera en teñirse el pelo de un color intenso, mucho antes de que Bowie se atreviera a hacerlo, y teatralizó la moda décadas antes de que lo hicieran Alexander McQueen o John Galliano. Ha sido la favorita del mundo de la moda y, más tarde, ha estado cerca de la bancarrota. Nada en la moda es para siempre y Zandra ha capeado cada tormenta que se le ha presentado, y en medio de todo ello, fundó un museo. Nadie podrá decir que perdió trenes en la vida, puesto que Zandra ha vivido de verdad. Hoy, está ya en su era de «tesoro nacional».
A Zandra se le atribuye la reinvención del estampado y el color atrevidos.
Fue la primera en teñirse el pelo de un color intenso, mucho antes de que Bowie se atreviera a hacerlo, y teatralizó la moda décadas antes de que Alexander McQueen o John Galliano
Todo esto hacía que la perspectiva de escribir sus memorias me resultara algo abrumadora; estaba casi sobrecargada de material. El libro en sí surgió por casualidad. Zandra y yo nos conocimos cuando yo tenía poco más de veinte años, en mi primer trabajo como periodista en la edición británica de Vogue. Mi editora me envió a entrevistarla en el escenario de un evento público y, a pesar de estar aterrorizada por conocer a quien yo creía que sería una diva de la moda implacable, Zandra se mostró increíblemente cercana y generosa, haciendo reír al público con anécdotas sobre cómo Lauren Bacall chilló una vez de pánico en su estudio tras clavarse un alfiler de costura. Después, me invitó a cenar a su ático, donde me senté junto a Lulu y Andrew Logan y degusté su clásico salmón. Fue la introducción perfecta a su mundo repleto de energía y color: estimulante e inagotablemente creativo. Y desde entonces hemos sido amigas.
El libro se concibió tras una entrevista que le hice antes de su 80 cumpleaños, en la que relató más historias de su intensa vida. Le sugerí que empezara a escribirlas para la posteridad, y así nació la idea de unas memorias. Un año después, dejé mi trabajo en Harper’s Bazaar para hacerme autónoma y empecé a trabajar en ello en serio.
Zandra, que se describe a sí misma como alguien que acumula objetos permanentemente, tiene su casa llena de curiosidades y artefactos que ha ido coleccionando a lo largo de sus 85 años. Empezamos a usarlos como puntos de partida para hablar de momentos clave de su vida: una caja de madera que le regaló un querido amigo ya fallecido para hablar de sus primeros años en el Nueva York de los 70; una invitación en forma de abanico de papel para recordar uno de sus desfiles más importantes; o un ejemplar de Vogue que le recordaba un primer encuentro clave con Diana Vreeland, la mujer que se convertiría en su hada madrina de la moda. Decidimos que esta forma de recordar serviría como formato perfecto para el libro, dándonos la oportunidad de hablar largo y tendido sobre los capítulos vitales más profundos y de tratar las anécdotas más ligeras y divertidas con ritmo y brevedad.
Las líneas en zigzag y los rostros estilizados distintivos son motivos recurrentes en su lenguaje de diseño
Sus cuadernos de dibujo, que datan de los años 50, cuando iba a la escuela en Chatham, tuvieron una importancia vital: eran un portal a cómo se sentía en un momento dado. Aunque Zandra nació en un mundo de posguerra donde las emociones no se procesaban ni se analizaban a fondo, ella siempre ha plasmado su mundo interior a través de su obra. Los bocetos estaban anotados con sus ansiedades, sueños y esperanzas. Además de nuestras entrevistas, también entrevisté a 30 de sus amigos y familiares, desde exnovios hasta antiguos compañeros de trabajo, para crear un retrato aún más rico. Fue una visión fascinante de cómo los recuerdos de un acontecimiento o experiencia varían en función de lo que necesitamos extraer de ellos. Supongo que es la forma que tiene nuestro cerebro de sobrevivir.
Aunque Zandra nació en un mundo de posguerra donde las emociones no se procesaban ni se analizaban a fondo, ella siempre ha plasmado su mundo interior a través de su obra
Zandra de bebé con su madre, Beatrice
Zandra creció en Chatham, Kent
Una de las muchas cosas que he aprendido al colaborar en la escritura de unas memorias es que es imposible saber qué dirección tomará una historia hasta que empiezas a desentrañarla. La verdad más sorprendente que descubrimos fue sobre la abuela paterna de Zandra. Ella nunca había estado unida a su padre, de quien sentía que debería haber trabajado más y que nunca fue lo suficientemente bueno para su extravagante e intensa madre. La versión familiar era que su madre ejercía de prostituta y que fue asesinada por un cliente, pero una inmersión profunda en el árbol genealógico reveló que la realidad era un poco distinta. Rose, que así se llamaba, no había sido trabajadora sexual, sino que tuvo múltiples aventuras mientras su marido estaba en la guerra. Cuando uno de sus amantes se enteró de la existencia del otro, la atacó mortalmente con una navaja de afeitar y casi la decapita. El asesinato fue portada en los periódicos locales de Kent y el hombre fue colgado por su crimen. Tras ser abandonado por su propio padre, el padre de Zandra fue enviado a vivir con sus tíos alcohólicos. Este descubrimiento cambió la percepción que Zandra tenía de él: decidió que era un superviviente.
La historia de Zandra puede haber comenzado hace más de ocho décadas, pero no podría resultar más relevante. En un mundo dirigido por algoritmos, donde la IA avanza rápidamente y los ideales de belleza parecen más homogéneos que nunca, necesitamos desesperadamente creatividad, fantasía y originalidad. Necesitamos escuchar a quienes hicieron posible lo imposible, donde el trabajo duro y el talento te llevan a lugares con los que apenas habrías soñado. Necesitamos historias sobre personajes renegados que se mantuvieron fieles a sí mismos y mujeres radicales que empaparon sus mundos de color.
Iconic: My Life in Fashion in 50 Objects, de Zandra Rhodes y Ella Alexander, ya está disponible en edición de bolsillo, publicado por Bantam a un precio de 10,99 £.

Lucy Halfhead
Responsable editorial de Popsa
19 feb 2026∙7 min

Lucy Halfhead
Responsable editorial de Popsa
21 oct 2025∙6 min