Historias

Por qué me encanta fotografiar con objetivos antiguos

La fotógrafa Taylor Hatmaker cambió el enfoque automático y las texturas nítidas por algo mejor: imágenes que transmiten una sensación similar a la del momento en que fueron capturadas

Taylor Hatmaker

29 abr 20266 min

Por qué me encanta fotografiar con objetivos antiguos
Por qué me encanta fotografiar con objetivos antiguos

No hay nada que me haga sentir más presente en el momento que estar detrás de mi cámara. Es un estado de fluidez absoluta, que me conecta profundamente con las personas y los lugares que me rodean. Como ese proceso me resulta tan especial, e incluso emocional, intento protegerlo del perfeccionismo que aplico a otros aspectos de mi vida. No necesito clavar la toma más "correcta"; prefiero mil veces hacer fotos que transmitan lo que siento en el momento de hacer la foto.

Como periodista tecnológica en proceso de recuperación, la tentación de obsesionarme con mi equipo siempre está presente. Es fácil dejarse llevar por los detalles insignificantes, codiciando los objetivos nuevos más nítidos o incluso las mochilas fotográficas perfectamente diseñadas. Pero me he dado cuenta de que disfruto mucho más de la fotografía cuando apenas me preocupo por nada de eso.

Para reconfigurar la parte de mi cerebro que adora el equipamiento técnico, he recurrido a fotografiar con objetivos antiguos. Sin enfoque automático y, por lo general, sin ningún tipo de zoom, me veo obligada a bajar el ritmo y saborear cada parte del proceso. Ya esté capturando una caótica escena callejera o contemplando la copa de un cedro milenario, el momento queda codificado en la propia imagen; y parece particularmente acertado utilizar objetivos que tienen sus propios recuerdos.

Foto: Taylor Hatmaker

Fotos: Taylor Hatmaker

Cómo me enamoré de los objetivos antiguos

Cuando estaba en la universidad, me matriculé en una clase de fotografía analógica. Tras contárselo en una de nuestras habituales llamadas telefónicas para ponernos al día, mi abuelo me sugirió que usara su vieja cámara de 35 mm para que no tuviera que comprar una. Lo siguiente que supe fue que había empaquetado el cuerpo de la cámara con su objetivo de 50 mm y lo había enviado a Nueva York desde su casa en Kentucky.

La cámara de mi abuelo era una Canon AE-1, un modelo de cámara analógica para principiantes que fue tremendamente popular y que estaba destinada a acumular polvo entre sesión y sesión de fotos familiares en millones de hogares desde los años 70 hasta los 80. Mi abuelo no se consideraba fotógrafo; solo era un hombre algo sentimental que nunca dejaba pasar el tiempo compartido con su familia sin inmortalizarlo.

Foto: Taylor Hatmaker

Foto: Taylor Hatmaker

La AE-1 cumplió su cometido. Me pasé días paseando con orgullo ese trozo de aluminio heredado por el bajo Manhattan, y muchas horas rebobinando el carrete con su palanca algo atascada y pegando con cinta americana su tapa de plástico para compensar una entrada de luz que mi abuelo olvidó mencionar. La cámara no era nada del otro mundo y desde luego no era perfecta, pero con el tiempo sus rarezas se volvieron familiares y cómodas, integrándose en mi memoria muscular.

Después de la universidad, me compré mi primera cámara digital, una Canon Rebel económica, y me mudé a California. El corazón de mi abuelo falló y mi práctica fotográfica empezó a resultarme distante, incluso vacía. Echaba de menos la magia y las idiosincrasias de disparar con objetivos manuales y carrete, pero no quería renunciar a la comodidad de lo digital. Me costó años encontrar el término medio ideal, pero lo encontré.

Foto: Taylor Hatmaker

Foto: Taylor Hatmaker

Argumentos a favor de fotografiar con objetivos con historia

Si te intriga la idea de coger tu sofisticada y moderna cámara digital y hacer que funcione peor pero sea más divertida, estás de enhorabuena. Estoy bromeando, pero solo un poco. Fotografiar con ópticas antiguas tiene algunas ventajas prácticas. Suelen ser más pequeñas y ligeras que sus equivalentes digitales, lo que las hace idóneas para viajar, para la fotografía callejera de perfil bajo y para disparar al aire libre, sobre todo si cargas con una mochila pesada. El principal inconveniente es que tendrás que enfocar a la vieja usanza. Si puedes vivir sin el enfoque automático, a menudo puedes comprar objetivos fijos antiguos diseñados para cámaras de 35 mm por una fracción de lo que costarían sus equivalentes digitales.

Foto: Taylor Hatmaker

Los cazadores de objetivos antiguos defienden a ultranza la calidad de estos complementos vintage, pero mejor aún que eso, los objetivos viejos aportan su propia personalidad, y ofrecen ese hermoso bokeh, esos aires de ensueño y esas características divertidas que dan a la fotografía analógica un aspecto tan codiciado. Un objetivo que compré por 25 dólares en una tienda de fotografía local solo por diversión, un Canon FD 35-70 mm F3.5-4.5, parece un juguete de plástico barato, no pesa nada e infunde a las fotos un carácter brillante y onírico que encuentro encantadoramente extraño. Mis objetivos modernos tienen mucha menos gracia.

Renunciar a las ventajas de las cámaras digitales, como la detección de fase, el enfoque automático a los ojos y el enfoque continuo, no es fácil. Sin embargo, lo que obtendrás a cambio es la libertad creativa de saber que tus imágenes a menudo no serán perfectas, y ese es precisamente la razón por la que usarlos. Y aunque vas a tener que enfocar manualmente, las opciones de magnificación de enfoque, el asistente de enfoque y la estabilización de imagen integrada de tu cámara pueden ayudarte a mantener las imágenes nítidas.

Foto: Taylor Hatmaker

Foto: Taylor Hatmaker

Hay que admitir que los objetivos antiguos no son adecuados para todos los proyectos. Al fotografiar deportes, fauna o cualquier otra cosa con mucho movimiento, el enfoque automático hace gran parte del trabajo pesado. Aun así, he disfrutado llevando mis objetivos antiguos a tipos de fotografía que normalmente son bastante técnicos, como la astrofotografía. Mis fotos nunca se parecen a las de nadie de los que veo en Instagram, incluso si disparo en algunos de los lugares más famosos del Noroeste del Pacífico.

Foto: Taylor Hatmaker

Cómo iniciarse en los objetivos antiguos

Me enamoré por primera vez de los objetivos vintage con una cámara Sony, pero muchas cámaras diferentes de los principales fabricantes como Canon, Nikon y Fuji también son compatibles con objetivos antiguos. La pieza clave del equipo que necesitarás adquirir es un anillo metálico adicional que adapta el objetivo antiguo para que encaje en el sistema de montura de una cámara moderna. La buena noticia es que estos adaptadores no son caros.

Cómo funciona: yo hago mis fotos con una Sony A7SII y una Sony A7RIII, dos cámaras sin espejo de formato completo que utilizan objetivos de montura FE. La mayoría de mis objetivos antiguos son Canon, así que utilizo un adaptador que hace que los objetivos Canon FD antiguos encajen en el cuerpo de una cámara Sony de formato completo moderna. Cuando busco objetivos antiguos, y os confieso que esa búsqueda es una gran parte del atractivo, me fijo en objetivos compatibles con los adaptadores que ya tengo. En mi búsqueda de la configuración más compacta y ligera, hace poco adquirí un adaptador para objetivos Olympus antiguos que conecta la montura Olympus OM a los cuerpos de mis cámaras Sony. Visitar tiendas de cámaras de segunda mano y experimentar con los interesantes ejemplares que encuentras es una de las partes más divertidas de pasarse a lo vintage.

Fotografiar con objetivos antiguos de enfoque manual me ancla en la práctica de la fotografía. Me siento más conectada con el propio proceso a través del giro táctil de un anillo de enfoque y el sutil clic del cambio de apertura. Junto con mi memoria muscular, los objetivos vintage tienen sus propias historias que contar. Puede que los resultados no sean perfectos, pero siempre resultan exactamente como deben ser.

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