Ante el predominio de lo que se conoce como AI slop (o basura de IA) —ya sea su tendencia a equivocarse con las manos, las extremidades y los reflejos, la creación de noticias falsas en busca de clics o las modas absurdas en redes sociales—, la relevancia y la importancia de la fotografía real nunca han sido tan incuestionables. Sin embargo, ¿dónde estará este medio dentro de diez o veinte años?
La profesora Hart está convencida de que hay espacio para ambos elementos. «La fotografía sobrevivirá, pero cambiará», afirma. «La IA también permanecerá, pero probablemente se consolidará y será menos caótica. Podríamos ver un renovado interés por aspectos como el revelado físico de las fotografías, su exhibición y su apreciación en el entorno de una galería; cosas que tal vez hemos dado por sentadas al interactuar constantemente con imágenes en línea a través de plataformas como Instagram. La fotografía con carrete, por ejemplo, podría recuperar cierto prestigio».
Dunmur también se muestra optimista sobre la capacidad de la fotografía real para imponerse. «La fotografía ya se ha convertido en algo "desechable", en parte debido a las redes sociales y la consiguiente reducción de nuestra capacidad de atención», señala. «Pero el trabajo de alta calidad hecho por personas tiene valor. De modo que es lógico que, en medio del ruido del AI slop, las fotografías resultarán valiosas. Quién sabe hacia dónde habrán evolucionado las cosas dentro de diez o veinte años, pero como la tecnología actual es un callejón sin salida, es posible que la burbuja de la IA generativa haya estallado del todo y nos encontremos en una posición en la que hayamos aprendido lecciones importantes. Solo hay que pensar en iniciativas similares rodeadas de grandes expectativas, como los NFT, el metaverso y las criptomonedas, para ver un patrón familiar que se asemeja a una estafa piramidal».