Consejos para fotos familiares en grupo naturales
Ya tienes el móvil colocado y una luz decente. Ahora solo falta que todos hagan algo, lo que sea, para evitar ese temido momento de «Vaaaale, ¡sonrisa!». Aquí van algunas ideas muy fáciles que funcionan genial, sobre todo con niños pequeños:
«Abrazo en grupo… ¡pero más fuerte!» Junta a todos y pídeles un abrazo. Luego di: «¡Ahora apretaos todo lo que podáis!». Acaba siempre en carcajadas, caras aplastadas y una foto que sí parece vuestra familia, no una postal del colegio.
«¡Besad a mamá/papá/hermano/hermana donde podáis!» Una apuesta segura con los peques. Frente, mejillas, cuello, hombros... todo vale. Hay movimiento, risas y un caos delicioso del bueno.
«¡Todos encima de mamá/papá/hermano/hermana!» Quien no esté detrás del móvil se tumba en el suelo, prepara el cuerpo, y tú gritas: «¡Todos encima!». El resultado: fotos espontáneas, acción total y alegría sin filtro.
«Mirad al más pequeño» ¿Hay alguien tímido? Hazlo protagonista. «Todos mirad a [nombre del peque] y poned vuestra cara más tonta». Así quitáis presión a la cámara y creáis un momento compartido real.
«Venid hacia mí juntando los hombros» Activa el modo ráfaga y haced que caminen hacia el móvil, hombro con hombro. Luego grita: «¡Chocad!». Imposible que no salgan risas.
Nada de vestir a juego (a no ser que os encante)
Una sesión de fotos no tiene por qué significar camisas iguales y pajaritas. De hecho, yo siempre desaconsejo ir todos vestidos igual, porque no tiene mucho rollo. Colores coordinados, sí. Pero sobre todo, que cada uno lleve lo que le haga sentir bien, aunque sea con botas llenas de barro y una capa de superhéroe.
Algún día recordarás con cariño esa época en la que tu hijo no quería salir de casa si no iba vestido de Spider-Man. Cuanto más cómodos estén, más relajados saldrán en las fotos.
Haz más fotos de las que necesitas… y luego recorta
No necesitas cien fotos, solo cinco que de verdad capturen la esencia de tu familia. Pero para conseguir esas cinco auténticas, seguramente tendrás que hacer unas cuantas más. Dispara sin miedo y luego quédate solo con las que te hagan sonreír de verdad. Piensa en el método Marie Kondo, versión 2020.
Fíjate en la emoción, en las miradas, en los pequeños gestos: manos que se agarran, narices arrugadas.