¿Cómo describirías tu estilo de cocina actual?
Platos sencillos, sabrosos y con el menor número de ingredientes posible. No me gustan los libros de cocina llenos de cosas que normalmente nunca comprarías; sinceramente, el pan con mantequilla es uno de mis alimentos favoritos. Soy vegetariana desde hace años (dejando a un lado los macarrones con atún, lógicamente) y mi cocina siempre ha girado en torno a las frutas y las verduras. Me encanta experimentar con diferentes formas de sacarles el máximo partido: asándolas, encurtiéndolas, salándolas. En el día a día me inclino por alimentos integrales, saludables y nutritivos, y me reservo algo más especial para los fines de semana, cuando tengo más tiempo. Aunque me doy un capricho todos los días, y no puedo pasar sin mi onza de chocolate negro.
La cultura gastronómica de Sídney es diferente: nuestra primera noche teníamos una reserva para cenar a las ocho de la tarde y el restaurante ya se estaba vaciando al cabo de media hora. Fuimos los últimos en entrar, y el personal ya recogía a nuestro alrededor. Recuerdo que pensé que esto jamás pasaría en Londres. En Europa hay una tranquilidad especial a la hora de cenar tarde y alargar la sobremesa, pero en Sídney la gente se acuesta a las nueve para poder levantarse a las cinco de la mañana a nadar al amanecer. Mis horarios de comida han seguido esa tendencia de forma sutil, y ahora opto de forma natural por platos más ligeros por el calor.
Sin embargo, el panorama gastronómico en sí es fantástico. Tengo listas interminables de restaurantes y bares pendientes de probar, y me ha inspirado mucho el amor de los australianos por los productos frescos de origen local. Londres sigue teniendo ventaja en cuanto a diversidad cultural y a la enorme variedad de cocinas del mundo que puedes probar, pero el café de aquí me ha hecho replantearme cómo hacemos las cosas en mi país; incluso un chiringuito de playa te sirve algo mejor que muchas cafeterías de Londres.