Viajes
Londres en imágenes: sus rincones más fotogénicos
De patios ocultos a librerías flotantes, descubre rincones secretos con la fotógrafa Siobhan Ferguson


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De patios ocultos a librerías flotantes, descubre rincones secretos con la fotógrafa Siobhan Ferguson


Como curadora y fundadora de las populares cuentas de Instagram @prettycitylondon, @theprettycities y @siobhaise, Siobhan Ferguson conoce a la perfección los rincones más secretos y estéticamente atractivos que se pueden descubrir en la ciudad.
Londres nunca ha sido una ciudad fácil de definir. Su belleza no reside en un solo rostro, sino en una infinidad de caras cambiantes: de elegantes callejones en curva y plazas arboladas, a callejuelas empedradas donde el tiempo parece detenerse y avenidas que laten con espíritu de reinvención. Cuando empecé a escribir sobre Londres, me sentí atraída por los barrios atemporales (Belgravia, Notting Hill, Hampstead, Chelsea), donde la historia permanece y la belleza tiene un aire cinematográfico constante.
Para mi segundo libro, me vi más cómoda siguiendo un ritmo distinto. En lugares donde lo antiguo y lo nuevo se superponen, descubrí otro tipo de belleza: una belleza con capas, compleja y llena de contrastes, donde una iglesia escondida puede quedar detrás de una calle comercial bulliciosa, o una librería flotante amarrar junto a modernos complejos recién construidos.
En todos estos barrios me atrajo una misma cualidad: ese espíritu culinario e independiente que se respira en los mercados, cafés, restaurantes y talleres que marcan el ritmo diario de cada zona, junto a una profundidad arquitectónica que la conecta con su historia. Esa combinación es lo que más me entusiasma: calles donde uno puede detenerse a comer o a tomar un café y, a solo unos pasos, descubrir un rincón lleno de poesía o reflexión. Es imposible reducir Londres a unos pocos barrios, pero aquí presento diez estampas. Cada una une una experiencia cultural con un lugar donde parar, comer o descansar, y juntas revelan un poco del carácter inquebrantable de la ciudad.
Foto: Siobhan Ferguson
Adéntrate en Artillery Passage, un estrecho pasaje del Londres del siglo XVII donde las fachadas torcidas de madera y los adoquines susurran historias de otra época. Muy cerca, el Old Spitalfields Market bulle bajo su techo victoriano: explora antigüedades, tesoros vintage y puestos de comida. Luego pasea por Fournier Street y Wilkes Street, donde las casas georgianas se conservan de forma sorprendente. Haz una pausa en Nagare, en Brushfield Street, donde el café se sirve con silenciosa precisión y ofrece un momento de calma en el borde más inquieto de la ciudad
Foto: Siobhan Ferguson
Soho muestra su historia en capas: una calle rebosa neones y bullicio, mientras que la siguiente guarda rincones tranquilos. En Lexington Street se encuentra Andrew Edmunds, un restaurante con una de las atmósferas más evocadoras de la ciudad, ubicado en una casa georgiana del siglo XVIII iluminada por velas. Cenar aquí es como detener el tiempo, aunque el resto de Soho siga vibrando con su energía incansable.
Foto: Siobhan Ferguson
Foto: Siobhan Ferguson
El tintinear de los platos, el brillo de las lámparas de araña, el aroma del marisco cocinado a la perfección: Randall & Aubin representa el Soho más exuberante. Esta brasserie anglo-francesa con más de cien años de historia es un homenaje a las ostras y el champán, y tiene una personalidad con mayúsculas. A pocos pasos, Smith’s Court ofrece un remanso de tranquilidad. En este patio íntimo, William Curley conquista con sus bombones exquisitos, mientras las tiendas independientes que rodean la plaza aportan una nota serena.
Foto: Siobhan Ferguson
Este barrio transmite una elegancia más serena que la cercana Oxford Street. La visita puede empezar en la Wallace Collection, una casa señorial que alberga salas rococó y obras de arte de primer nivel. Luego, basta con pasear por Chiltern Street, donde las fachadas de ladrillo rojo esconden tiendas especializadas, muchas con talleres ocultos en los sótanos. El recorrido termina en Wyndham Place, donde una iglesia neoclásica domina la plaza y acoge conciertos a la luz de las velas que llenan el espacio de música y calidez.
Foto: Siobhan Ferguson
Pocos lugares muestran la variedad de Londres como este. El museo de Somerset House, majestuoso y junto al río, deslumbra con sus patios neoclásicos, la escalera de caracol de Nelson y exposiciones siempre renovadas. Desde allí, basta cruzar hacia Inns of Court para retroceder en el tiempo entre jardines ocultos, callejones serpenteantes y una atmósfera cargada de historia. El paseo puede terminar con una pinta en el Seven Stars, un pub con mucho carácter donde se mezclan abogados y estudiantes.
Foto: Siobhan Ferguson
Foto: Siobhan Ferguson
Junto al Támesis se alza Ham House, uno de los pocos vestigios que quedan del Londres de los Estuardo, con interiores llenos de terciopelo, dorados y ecos de otro tiempo. Al recorrer el sendero junto al río, se llega a Petersham Nurseries, donde los invernaderos rebosan jazmines y la luz entra tamizada por el cristal. Allí se puede comer entre rosales trepadores y macetas de terracota, con la ciudad transformada en algo que parece eterno.
Foto: Siobhan Ferguson
Cloth Fair es un laberinto del Londres medieval, con callejuelas estrechas impregnadas de historia. Al cruzar la puerta de St Bartholomew the Great, la iglesia parroquial más antigua de la ciudad, la nave elevada y las velas titilantes ofrecen un silencio poco común. Muy cerca, el restaurante Cloth Fair aporta intimidad y un encanto discreto, un refugio tranquilo escondido entre calles antiguas. A pocos pasos se encuentra Smithfield Market, cuyos amplios pabellones victorianos evocan siglos de comercio. El ambiente es inconfundible y profundamente londinense.
Foto: Siobhan Ferguson
Bermondsey Street parece un barrio en miniatura: una elegante calle llena de cafés, restaurantes y delicatessen independientes, donde el día transcurre con naturalidad desde el primer café de la mañana hasta una cena tardía. A pocos minutos a pie, el campus de Guy’s de King’s College London ofrece un contraste llamativo. El Keats Garden es un pequeño refugio verde donde la estatua del poeta se alza entre flores y bancos. Más allá, los arcos del claustro y el suelo ajedrezado aportan carácter arquitectónico y recuerdan que, incluso en pleno centro, Londres sabe reservar espacios de calma.
Foto: Siobhan Ferguson
King’s Cross ha pasado de ser un núcleo industrial a convertirse en un destino renovado y sofisticado, aunque su transformación no ha borrado del todo su carácter original. Coal Drops Yard combina ladrillo y hierro con una arquitectura contemporánea llamativa. A lo largo del canal, Word on the Water, una barcaza neerlandesa de la década de 1920 convertida en librería, ofrece un refugio flotante repleto de estanterías e historias, y demuestra que la reinvención también puede tener alma.
Foto: Siobhan Ferguson
Fundado en 1673, el Chelsea Physic Garden es uno de los espacios verdes más antiguos y encantadores de Londres. Su jardín amurallado alberga plantas medicinales, parterres aromáticos y siglos de historia botánica. Tras pasear entre invernaderos y senderos, basta caminar unos minutos hasta The Pig’s Ear, un pub muy querido por los vecinos, donde los interiores con paneles de madera y la cocina contundente ponen el broche perfecto al día.
Una exploración más amplia de escenas como estas se recoge en mi nuevo libro, Pretty City London: Volume 2, publicado por The History Press y ya disponible.