Historias

La narradora familiar: cómo mi cámara nos mantiene conectados

El momento en que Camille Liu Nock conoció a su sobrino recién nacido marcó un nuevo capítulo en la historia de su familia; una historia que muestra cómo documentar la vida se convirtió en una carta de amor

A woman smiles at a baby resting on a man's shoulder outdoors in a park. The baby is wearing a patterned outfit and a cap.
A woman smiles at a baby resting on a man's shoulder outdoors in a park. The baby is wearing a patterned outfit and a cap.

El mayor regalo que mis padres me hicieron fue mi hermana, Lucy. Nacimos con apenas 20 meses de diferencia y crecimos entre Hong Kong y Australia. Como somos mitad chinos y mitad australianos, siempre había una parte de la familia ausente dondequiera que viviéramos. Inspirados por el amor de mis abuelos por filmar y fotografiar en celuloide antiguo, mis padres se propusieron capturar nuestras vidas para compartirlas con ellos.

A family of four sitting on grass; two adults and two children smiling, dressed casually, with bushes and mountains in the background.

Camille (izquierda) con su hermana Lucy y sus padres

Two young girls outdoors, one in a red shirt holding a balloon near the other's face. Both have flowers in their hair.

Camille y Lucy, capturadas por su padre

Two young girls lying on a bed, one reading a book while the other listens intently, wearing colorful dresses.

Las hermanas, con solo 20 meses de diferencia

Mi papá se sumergió de lleno en su papel como Jefe de contenido, documentando nuestra infancia tan minuciosamente que nuestros amigos le llamaban «Papá-razzi». Mi hermana y yo estábamos encantadas de ser los personajes principales de su documental continuo. Grababa nuestras obras de teatro y excursiones familiares, pero lo mejor era filmar una noche de martes cualquiera en casa, cuando improvisábamos una actuación con bufandas con lentejuelas. Una vez, papá capturó a Lu llevándome por el apartamento con una correa de globos atada a mi collar de cuentas, ladrándole para que me pusiera agua en un platillo en el suelo. ¡Menudo par! Cuando cumplimos 18 años, papá nos dio a cada una un disco duro lleno de fotos y vídeos con la etiqueta «Infancia». El material contiene restos de cada diente perdido, corte de pelo casero, souvenirs de delfines, granitos en la cara que nos tocábamos… sin duda es lo más mágico que poseemos.

Mis clips favoritos son aquellos en los que Lu llevaba la cámara a su habitación para producir vídeos musicales artísticos mientras a fuera llovía a cántaros o en los que recortábamos figuras de papel al ritmo de Avril Lavigne y Hilary Duff. ¡Auténticas niñas de los 90, perfectamente conservadas! Ese metraje ha sido una mina de oro para crear películas de cumpleaños, homenajes conmemorativos y fotos enmarcadas para familia y amigos. Incluso mientras escribo esto, reflexiono sobre lo esencial que fue para que decidiera convertirme en videógrafa y fotógrafa.

Person looking at a photo album with childhood pictures on a wooden table, surrounded by more photos and a small bowl.

La pasión por la fotografía del padre de Camille le valió el apodo «Papá-razzi»

Cuando cumplimos 18 años, papá nos dio a cada una un disco duro lleno de fotos y vídeos con la etiqueta «Infancia». Es sin duda es lo más mágico que poseemos.

A couple smiles while holding a baby in front of a lit birthday cake. Candles and tableware are arranged on the table.

Lucy y su marido Adam con el pequeño Otis. Foto: Camille Liu Nock

Saltemos al presente: Lu y su esposo Adam anunciaron la feliz noticia de que esperaban un bebé: ¡un niño! Así que mis padres y yo volamos desde Londres, Hong Kong y Nueva Zelanda para conocerlo en Sídney y celebrar el cumpleaños de mi hermana juntos. Llevé mi cámara de confianza y una vieja cámara de vídeo para grabar a Lu y su nueva familia.

Conocer a Otis, el bebito, me hizo explotar de amor. Cuando Lu me lo puso en brazos, ambas rompimos a llorar. Era tan fuerte... Uno de los momentos más importantes de nuestras vidas y ambas lo sentimos. Sostenía esa pequeña bolita y pude verlo de cerca. Vi los rasgos que heredó de Lucy y los de Adam, y pensé que incluso se parecía un poco a mí. Su padrino Ryota y yo queríamos darle a Otis un regalo muy británico, así que compramos un jersey tejido de la marca Shrimps. Verle pasar los bracitos por las mangas amarillas hizo que ambas volviéramos al moco tendido; a lo largo de los años habíamos hecho eso con innumerables muñecos y ositos, y ahora lo hacíamos de verdad, con este nuevo y perfecto miembro de la familia.

Al ver a mi hermana coger a su hijo y mecerlo con tanta naturalidad, me maravillé de lo que había crecido. Parecía haber nacido para ser la madre de Otis y él aún no sabía lo afortunado que era de tener a Lucy y Adam como padres. Nos quedamos en la habitación bailando al ritmo de la canción «Man I Need» de Olivia Dean, dándole a Otis una muestra de lo que le esperaba: una vida de actuaciones y vídeos musicales artísticos, en el núcleo de la vida compartida de su madre y su tía, dos niñas peculiares de los 90. Mientras bailábamos, con Otis en sus brazos y sus manitas en las mías, comprendí que ese día marcaba el inicio de nuestro próximo gran capítulo: la edad adulta.

A couple relaxes on a sofa while a baby sleeps in a hammock in a cozy living room with wooden floors and a large window.

Lucy pidió a su hermana una sesión fotográfica como regalo de cumpleaños. Foto: Camille Liu Nock

Esta etapa no habría comenzado propiamente sin los dos adultos más importantes de nuestras vidas: nuestra mamá y nuestro papá, que pacientemente nos han aguantado en cada fase. Mi hermana cumplió 31 años pocos días después de que conociéramos a Otis y nuestra familia de cinco salió a almorzar para celebrar el día: un raro momento de compartir juntos un cumpleaños, ya que vivimos en países distintos. Ver a mis padres con Otis fue un momento en que se cerró un círculo. Me alegra haber llevado mi cámara para tomar algunas fotos y vídeos, y que ellos pudieran aparecer en ellos. No diría que soy experta en retratos familiares, pero me encantó el tema y todos nos divertimos mucho.

Two women smiling indoors, one holding a baby wrapped in a blue blanket. Red flowers are in the foreground near a window.

Tres generaciones. Foto: Camille Liu Nock

Elderly man joyfully holding a baby outdoors, surrounded by greenery and seated at a wooden table.

Camille gira la cámara para fotografiar a su padre, ahora con el pequeño Otis. Foto: Camille Liu Nock

A woman lying on a bed, smiling while holding a baby wrapped in a blue blanket, surrounded by soft pillows.

Ver a sus padres con Otis fue un momento especial para Camille: se cerraba un círculo. Foto: Camille Liu Nock

Me alegra haber llevado mi cámara para tomar algunas fotos y vídeos, y que mis padres y Otis pudieran aparecer en ellos.

A person with tattoos sits on grass, wearing a white shirt and denim shorts, smiling while holding a white cloth.

Lucy, nueva mamá. Foto: Camille Liu Nock

A couple lovingly kisses their baby, who is wearing a blue patterned outfit, while standing outdoors surrounded by trees.

Familias felices: Adam, Otis y Lucy. Foto: Camille Liu Nock

Man holding a baby stands in a sunlit forest with a large brown dog. Tall trees and green grass surround them.

Adam, Otis y su perra Penny. Foto: Camille Liu Nock

Para el cumpleaños de mi hermana, ella no quería más que una pequeña sesión de fotos con Otis, Adam y su perra Penny. También imprimí y enmarqué una de las fotos, porque es tan bonito tener copias físicas en la pared... Ella la ha colocado en un lugar de honor en su salón y además la compartimos con la familia de Adam en Canadá, mi esposo en Londres y otros familiares y amigos para que también la disfruten. Me siento muy agradecida de haberme convertido en fotógrafa y videógrafa, y estoy entusiasmada de crecer en el rol de nueva Jefa de contenido de la familia, especialmente a medida que Otis y nuevos miembros de la familia vayan llegando al mundo.

Estoy tremendamente agradecida de haber estado allí para celebrar la maternidad de mi hermana y conocer a Otis cuando aún era tan chiquito. Admito que derramé una lágrima o dos en el avión de regreso a Londres. No volveré a ver a mi familia durante al menos cinco meses, así que Otis cambiará mucho y lo extrañaré. A estas alturas, ya debería estar acostumbrada, pero nunca es fácil despedirse de la familia. Por suerte, llevé mi cámara en el equipaje de mano, así que pasé la mayor parte del vuelo revisando fotos y editando un pequeño filme de mi estancia con Lu, Adam y Otis. Me alegra tener estas fotos y vídeos de ese momento especial en que me presentaron a nuestro nuevo mejor amigo. Me muero de ganas de vivir todo lo que aún está por venir.

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