Fotografía
Cómo hacer mejores fotos de tu jardín
La fotógrafa de jardines Julie Skelton comparte sus consejos avanzados para capturar la luz, las texturas y la belleza de cada estación con tu cámara


Fotografía
La fotógrafa de jardines Julie Skelton comparte sus consejos avanzados para capturar la luz, las texturas y la belleza de cada estación con tu cámara


Julie Skelton tiene un talento especial para convertir el verde en arte. Reconocida por su capacidad para capturar las texturas, los colores y las atmósferas que hacen únicos los espacios al aire libre, está especializada en trabajar con luz natural para revelar la belleza y el carácter de cada estación. Aquí comparte sus mejores consejos para fotografiar plantas y paisajes y ayudarte a transmitir la personalidad de tu jardín a través del objetivo.
Tener una carrera tan en sintonía con las estaciones es una forma preciosa de conectar con la naturaleza. Llevo casi 17 años con mi negocio de fotografía, y aunque siempre me ha gustado el paisajismo, desde hace seis me he centrado exclusivamente en jardines. Me encanta la atención plena que me aporta la fotografía de jardines. Más allá de que pasar tiempo en un espacio verde beneficia tu salud física y mental, después de una década dedicada a bodas y eventos, siento que en los jardines tengo el tiempo necesario para pensar y crear imágenes de las que realmente me siento orgullosa. Eso sí, cuando la luz cambia rápido y el sol se pone, todo puede suceder a gran velocidad, lo suficiente como para mantenerme siempre alerta.
Beth Chatto’s Plants & Gardens. Foto: Julie Skelton
Cuando se trata de fotografiar jardines, la hora dorada realmente es clave. Sal al amanecer, mi momento favorito del día, o al atardecer, cuando el sol bajo aporta textura y volumen a los espacios plantados. Los verdes ganan profundidad y matices, y los colores de las flores se ven más vibrantes cuando no están apagados por la luz dura del mediodía. Los rojos y amarillos, en particular, son difíciles de captar con sol intenso y suelen perder detalle al superar el rango que la cámara puede registrar.
Si utilizas una cámara réflex con poca luz, necesitarás un trípode para evitar la vibración de cámara y, a ser posible, que apenas haya brisa. Si usas la cámara del móvil, te recomiendo activar el temporizador para lograr una imagen más estable: programa la cuenta atrás, apoya bien los codos contra el cuerpo, planta los pies con firmeza y contén la respiración.
Jardín privado. Foto: Julie Skelton
National Garden Scheme, Stuart Cottage. Foto: Julie Skelton
Foto: Julie Skelton
Otro recurso muy utilizado en fotografía es la regla de los tercios, una versión simplificada de la proporción áurea. Es una relación matemática que aparece con frecuencia en la naturaleza y en el arte, y que se asocia con una sensación de equilibrio y armonía visual. Arquitectos y artistas la han empleado durante siglos para crear impacto visual. Imagina una cuadrícula de tres en raya sobre tu imagen y procura situar los elementos principales en las líneas o en los puntos de intersección.
A mi marido le cuesta hacer cosas creativas, pero tiene una mente muy lógica y siempre dice que este es el consejo de fotografía que más le ha ayudado. En tu móvil o en tu cámara encontrarás una función de «cuadrícula», así que actívala si te resulta útil. Y, por supuesto, siéntete libre de experimentar y romper las reglas: de vez en cuando, será justo lo que la imagen necesita.
Foto: Julie Skelton
Cuando encuentres una escena que quieras fotografiar, muévete un poco: balancéate, agáchate o inclínate y comprueba siempre el visor. A veces basta con desplazarte unos centímetros para mejorar la composición y añadir una capa de interés. Un buen jardín funciona desde distintos ángulos, y un buen diseñador lo habrá tenido en cuenta. Además de fotografiar a la altura de los ojos, prueba puntos de vista más bajos: ponte en cuclillas, arrodíllate o siéntate para sumergirte en las zonas plantadas. Esto funciona especialmente bien con masas de flores bajas como los Galanthus, conocidas como campanillas de invierno.
Si no te resulta fácil agacharte, una cámara con pantalla abatible te permite ver mejor lo que encuadras cuando la sostienes por debajo del nivel de los ojos. Y si tienes la oportunidad de observar el jardín desde un punto más alto, aprovéchala para mostrar la distribución de los parterres y los caminos.
National Garden Scheme, Chilworth Manor. Foto: Julie Skelton
National Garden Scheme, Stuart Cottage. Foto: Julie Skelton
Una de mis técnicas favoritas es fotografiar a través de otras plantas para crear sensación de lugar. Usa hojas o flores como una capa adicional que aporte contexto y funcione como encuadre. Así lograrás que quien mire la imagen se sienta dentro del jardín, rodeado de vegetación. La forma más eficaz de hacerlo es con un objetivo más largo o con el zoom del móvil. De este modo, el entorno queda ligeramente desenfocado y la mirada se dirige hacia el motivo principal.
La idea es que la persona que vea tus fotos sienta que ha visitado el jardín contigo. Aunque te gusten los primeros planos florales, no olvides las vistas amplias del jardín ni esos pequeños rincones a media distancia que muestran cómo funcionan juntas las combinaciones de plantas.
National Garden Scheme, St Timothee. Foto: Julie Skelton
Experimenta con las distintas direcciones de la luz: contraluz, luz lateral y luz directa. El contraluz es uno de mis favoritos, ya que permite que el resplandor del sol destaque los detalles de la plantación. Fíjate en las sombras no deseadas y asegúrate de no aparecer en la imagen sin darte cuenta, a menos que así lo quieras. Recuerda que nuestra mirada se dirige primero hacia la zona más luminosa de una fotografía. Evita, por tanto, áreas demasiado brillantes que puedan distraer la atención y apartarla del motivo principal.
Jardín de exposición de la RHS por Kazuyuki Ishihara. Foto: Julie Skelton
National Garden Scheme, Chilworth Manor. Foto: Julie Skelton
Hay algunas técnicas que me gustan especialmente porque ayudan a que quien mira una imagen de jardín se detenga un poco más. Los caminos en forma de S son una de ellas: conducen la mirada en un pequeño viaje visual mientras uno se imagina recorriendo el espacio. Las puertas, cancelas y ventanas abiertas son otra opción muy eficaz: resultan acogedoras y despiertan la curiosidad por lo que puede haber al otro lado. La clave está en permitir que la mirada viaje a través de la fotografía, en lugar de abarcarlo todo de un solo vistazo.
Si te encanta la fotografía macro, como a mí, puede que las vistas más amplias te resulten más difíciles de hacer tan interesantes como lo son en la realidad. Estas técnicas te ayudarán a añadir profundidad y dimensión a los paisajes más abiertos.
Es fundamental representar los colores con precisión cuando se trata de plantas. En mi cámara réflex, reviso que el balance de blancos seleccionado reproduzca la temperatura de color lo más fiel posible en relación con lo que estoy viendo. En el móvil, pequeños ajustes en la temperatura o el matiz pueden ayudarte a mantener esa precisión.
Al editar, me aseguro de que nada altere el color real de la planta. Ya sea para libros de jardinería, calendarios, etiquetas o revistas, muchas personas eligen plantas para su propio jardín basándose en lo que ven en las imágenes, así que es una cuestión realmente importante. Seguramente ya sabes que el morado es un color complicado para las cámaras, ya que tiende a desplazarse hacia el azul o hacia el rojo. Por eso, presta especial atención cuando haya tonos púrpura en la fotografía.
Beth Chatto’s Plants & Gardens. Foto: Julie Skelton
Toma decisiones acertadas en lo que respecta a los elementos horizontales y verticales. Por ejemplo, si un estanque no estuviera nivelado, sería una cascada, así que asegúrate de mantener rectos los elementos de agua. Por otro lado, si tienes árboles altos, las verticales convergentes de un objetivo gran angular pueden acentuar la sensación de altura y crear una imagen más imponente.
Jardín privado. Foto: Julie Skelton
Arundel Castle. Foto: Julie Skelton
Foto: Julie Skelton
El invierno es una estación algo más sencilla para fotografiar jardines: el amanecer y el atardecer coinciden mejor con los horarios de apertura al público, lo que te permite aprovechar la mejor luz. Me encantan el otoño y el invierno en los jardines: las cabezas de semillas, las gramíneas, las hojas raídas y tantos otros detalles que evocan el ciclo de la naturaleza, que se renueva y vuelve a empezar cada temporada. También puedes encontrar jardines abiertos al público, espacios que organizan mañanas especiales para fotógrafos o que amplían el horario de cierre.
En el Reino Unido, presta atención al National Garden Scheme y al Scotland’s Garden Scheme, que abren al público jardines muy variados e interesantes. No olvides fotografiar las etiquetas de las plantas y anotar tus imágenes; deben ser precisas si alguien quiere saber de qué especie se trata. Planifica según la previsión meteorológica, pero recuerda que el tiempo no siempre sigue lo que anuncian los pronósticos. No descartes los días de lluvia: a veces, la luz más bonita aparece después, cuando las plantas, tras refrescarse, están listas para brillar.
No se trata del equipo, sino de la conexión que tienes en el jardín. Creo firmemente que una gran fotografía la hace alguien que realmente se siente vinculado al lugar. Tiene que ver con lo que tú quieres comunicar y con tu mirada personal. Soy una gran admiradora de la fotografía con móvil y, cuando no estoy trabajando, solo llevo conmigo la cámara de mi iPhone. He comprado un accesorio con disparador que funcione un poco más como una cámara tradicional y me permite ajustar los parámetros con mayor facilidad. Hoy en día, los móviles tienen capacidades increíbles. Merece la pena dedicar tiempo a descubrir todo lo que pueden hacer y practicar, practicar y practicar.