Historias

Crear recuerdos como madre soltera

Para la periodista Rebecca Cope, fotografiar a su hija se ha convertido en una carta de amor a su pequeña familia

Woman lounging on a pool float, holding a smiling baby in a yellow outfit with a hood. Trees and a building are in the background.
Woman lounging on a pool float, holding a smiling baby in a yellow outfit with a hood. Trees and a building are in the background.

Rebecca Cope, periodista y exdirectora digital de Tatler, ha entrevistado a algunas de las principales estrellas de Hollywood y ha asistido como reportera a festivales cinematográficos en todo el mundo. Sin embargo, ahora su estrella más importante está mucho más cerca: su hija Luna. Desde que se convirtió en madre soltera, Rebecca ha enfocado su objetivo hacia el mundo interior para capturar momentos fugaces de amor, risa y crecimiento.

Woman in sunglasses holding a baby wrapped in a white blanket, outdoors with trees in the background.

Una de las cosas que más me gusta hacer es mirar los antiguos álbumes de fotos de mi madre. De hecho, creo que muchos de mis primeros recuerdos no lo son en absoluto, sino más bien memorias salidas de estas fotos, muchas de las cuales se han quedado grabadas en mi memoria. Un amigo de la familia bailando «The Birdie Song» de The Tweets en mi fiesta de quinto cumpleaños. Yo deslizándome por el tobogán a punto de entrar en una minipiscina en el jardín de mi casa un día cálido de verano. Yo en el patio de la escuela haciendo el símbolo de la paz con los dedos junto a mis compañeros de sexto. Hay tantos buenos momentos que se habrían perdido si no hubieran quedado anclados en celuloide...

Se pueden decir muchas cosas sobre los aspectos destructivos de los smartphones, pero una de las cosas realmente buenas que han tenido es que han hecho mucho más fácil documentar nuestra vida. Creo que esto es particularmente cierto para madres y padres. Yo, de hecho, soy la típica mamá que se pone a mirar fotos de su bebé después de ponerlo a dormir para revivir los momentos de ese día.

Como madre soltera, siento una necesidad particularmente imperiosa de documentar los primeros años de mi hija, Luna. Quizás sea porque no tengo a otra persona con quien recordar estos momentos. Digamos que es una manera de asegurarme de que siempre podré rememorar y revivir momentos como esa primera sonrisa, esos primeros pasos o esa cara de mirar a cámara y gritar «¡patata!».

Sé que cuando sea mayor, también disfrutará recordando esos momentos conmigo, y será evidente lo mucho que la quiero y cómo he celebrado cada uno de sus triunfos. En muchos sentidos, la fotografía es narrativa, y quiero que vea que, aunque su historia no habrá sido la típica de otros niños, igualmente ha estado repleta de alegría.

A baby with a milk mustache sits in a high chair, wearing a white bib and blue checkered outfit, looking curiously at the camera.

Documentar los primeros años de mi hija es una manera de asegurarme de que siempre podré rememorar y revivir todos esos momentos

Ya desde los primeros días de su infancia, hacía un montón de fotos de ella. Su primera foto la hice a las pocas horas de nacer, cuando volví a tener a mano mi teléfono tras un complicado parte por cesárea. Tenía un ojo abierto y otro cerrado, como si estuviera haciendo un guiño a cámara. En otra, que hice en esos primeros días borrosos de posparto, está envuelta en una mantita lila y durmiendo como un angelito (¡para nada representativo de sus hábitos de descanso posteriores!). Y luego, fotos de cuando la amamantaba, puesto que mi doula me aconsejó tomar muchas porque me encantaría verlas (y así es), y de nuestro primer baño juntas, con esa carita que hacía de felicidad absoluta. Seguro que ambas serán fotos fantásticas que mostrar en su fiesta de 18 años.

Una sensación habitual en tu viaje por la maternidad es que pasa demasiado deprisa. No puedes decir en qué momento concreto les cambia la carita, o cuando dejan de ser un bebé y empiezan a ser niños. Poder repasar como ha ido cambiando el rostro de mi hija es una de las cosas más mágicas que me ha dado la fotografía. Puedo ver como se va convirtiendo en niña en esas primeras fotos, pero es alucinante ver también lo diferente que es su aspecto. Y es tan bonito ver como su personalidad fresca se va haciendo más y más evidente... ¡ La niña de casi tres años vestida de princesa con una corona y gafas de sol entronca a la perfección con ese bebé que daba guiños!

Aunque al principio se parecía mucho a su padre, ahora veo más de mí en ella. Es algo que, teniendo en cuenta el fin de la relación con su padre, me alegra bastante. ¡Hasta se está convirtiendo en una especie de «mini-yo»! Me encanta comparar fotos de nosotras en edades similares.

A child in a pink dress and crown holds a wand in a toy-filled room, with stuffed animals and a toy car in the background.

Poder repasar como ha ido cambiando el rostro de mi hija es una de las cosas más mágicas que me ha dado la fotografía.

A finales del año pasado, la abuela paterna de mi hija murió repentinamente. En los días posteriores estuve buscando fotos de ella con Luna. Lamenté que no hubiera más: solo tengo 22, tomadas en las pocas ocasiones en que nos reunimos. Parece un número particularmente cruel que compartir con mi hija cuando sea lo suficientemente mayor como para querer saber más sobre la abuelita que no acabó de conocer y apreciar. Por este motivo, intento documentar más que nunca los momentos que Luna pasa con mi madre, con mi hermana, con mi cuñado y con su tía (aunque a veces no les guste a ellos tanta foto). Para mí es muy importante que pueda ver que forma parte de una familia que, aunque no sea muy extensa, la quiere mucho.

¿Alguna cosa más que tenga que mejorar? Pedir a otras personas que nos saquen fotos de las dos juntas. Aunque tengo muchísimas fotos preciosas de ella jugando o posando con mi familia y amigos, de nosotras dos probablemente solo tenga unas 10 que no sean selfies. Sé lo que me gustaba ver fotos de mí y mis padres cuando era niña: de alguna forma vernos juntas al largo del tiempo nos ayuda a anclarnos mejor en nuestra línea temporal. En el futuro, seguro que esto ayudará a mostrarle a mi hija que en su momento yo también fui joven, y que estuve buscando mi camino por la vida todo lo bien que pude.

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