Fotografía
Conoce al experto: el fotógrafo de drones Mathias Fernandes comparte sus consejos
Desde rituales previos al vuelo hasta secretos de composición, descubre cómo crear historias cinematográficas con un dron


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Desde rituales previos al vuelo hasta secretos de composición, descubre cómo crear historias cinematográficas con un dron


Párate en la costa del Algarve, en Portugal, y verás panoramas dignos de postal; pide a Mathias Fernandes que las fotografíe y verás cómo la costa se convierte en un estudio arquitectónico.
Donde muchos aficionados a los drones buscan la novedad, Fernandes busca la narrativa. El especialista en fotografía con drones, que vive en esta región, cose momentos a escala humana (como una figura solitaria o un coche de los años 60 prestado) y los convierte en vastos planos que hacen de la geología antigua de la costa algo a la vez grandioso e íntimamente extraño. Su fotografía resulta contemplativa y casi pictórica, recordándonos que el juguete tecnológico más nuevo aún puede servir a un propósito antiguo: evocar asombro.
Sus metódicos rituales previos al vuelo y su insistencia en la profundidad, tanto literal como emocional, ofrecen una clase magistral de cómo combinar tecnología y oficio. Aquí revela cómo domar el viento, convertir una cara de acantilado en un lienzo y ver una costa familiar como si fuera la primera vez.
Foto: Mathias Fernandes
La idea de tener una cámara en el aire me fascinó al instante. Me encantó la posibilidad de capturar paisajes desde perspectivas que el ojo humano no puede alcanzar por sí solo. También comprendí rápidamente que un dron permitiría hacer justicia a la verticalidad de los paisajes dramáticos del Algarve. Poder mostrar esos acantilados imponentes, pilastras marinas y formaciones rocosas intrincadas desde arriba abrió un mundo creativo completamente nuevo para mí.
Foto: Mathias Fernandes
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La profundidad, como en cualquier otro tipo de fotografía, es un aspecto clave. Saber crear profundidad y combinarla con una ubicación épica refuerza el conjunto. He explorado muchos usos diferentes de los drones, desde perspectivas muy altas y amplias hasta composiciones muy cercanas y minimalistas. No hay una fórmula única para una gran toma, pero si tuviera que elegir un elemento que siempre hace sobresalir una foto hecha con un dron, sería la sensación de profundidad.
Foto: Mathias Fernandes
En muchos sentidos, hacer fotos con drones no es distinto que usar una cámara. El dron es solo la herramienta, el vehículo para la visión creativa que deseas expresar. La intención lleva al fotógrafo muy lejos, pero está claro que la preparación es fundamental. Otras cuestiones esenciales son practicar mucho, conocer tu equipo a fondo y estar familiarizado con las normas y leyes locales. Hacer volar un dron es complejo, y cuanto más elimines la fricción externa, más podrás concentrarte en traducir tus ideas en imágenes potentes.
Foto: Mathias Fernandes
Era un concepto que tenía en mente desde hacía tiempo, y en 2024 finalmente tuve la oportunidad de hacerlo realidad. Un grupo de amigos vino al Algarve durante una semana para pasar tiempo juntos y crear algo. Cada año intento organizar este tipo de encuentros, y esta vez conseguí que me prestaran un coche clásico y uno de nuestros amigos modeló la escena.
Condujimos hasta la costa oeste para hacer realidad el entorno que imaginábamos, y el resultado final quedó exactamente como lo habíamos visualizado. Lo que me encanta es que parece una foto normal, no una foto de dron, aunque en realidad la tomamos desde el aire. Todo encajó perfectamente: colores, luz, perspectiva. Soy un gran fan de los coches clásicos y de la costa del Algarve, y esta imagen reúne ambas pasiones.
Foto: Mathias Fernandes
Foto: Mathias Fernandes
Los desafíos pueden tomar muchas formas según la toma. A veces son cambios inesperados del clima, otras veces gente que entra sin querer en el encuadre. La mayor parte del tiempo, estos retos son cosas que simplemente no puedo controlar, por eso siempre dedico mucho esfuerzo a la preproducción, haciendo todo lo posible para reducir la fricción potencial durante el momento de hacer las fotos. Cuando algo inesperado ocurre, trato de absorberlo y convertirlo en un activo. Lo veo como parte del proceso creativo y busco disipar el desafío aceptándolo e integrándolo en la toma. Incluso con cambios climáticos u otras sorpresas, siempre intento extraer algo positivo y llevarlo al trabajo final.
Por supuesto, el propio dron es esencial. Luego, las baterías de repuesto son imprescindibles. Me gusta volar mucho y aprovechar al máximo el tiempo mientras la cámara está en el aire. A veces utilizo la primera batería solo para explorar la zona, buscar perspectivas y ángulos, y luego uso las baterías restantes para ejecutar las tomas planificadas, ya sean fotos o vídeos.
Siempre llevo un paño de limpieza para los objetivos, asegurándome de que estén impecables antes del despegue. Lo último que quieres es capturar un conjunto completo de imágenes y darte cuenta de que el objetivo estaba sucio. También llevo hélices de repuesto, porque nunca sabes cuándo pueden fallar. Uso una aplicación en mi smartphone para seguir las condiciones meteorológicas, especialmente la velocidad del viento, y así asegurarme de que es seguro volar. Para trabajo de vídeo, llevo filtros ND para controlar la exposición y obtener imágenes más fluidas.
Foto: Mathias Fernandes
Primero, como fotógrafo en general, es importante entrenar el ojo. Aprende a ver las cosas de manera diferente, a observar una escena y comenzar a construir una historia o composición incluso a partir de sujetos simples o mundanos. Puedes practicar esto con cualquier cámara al principio; no es necesario empezar con un dron. Una vez que desarrolles un fuerte sentido de composición y narración, puedes aplicar esos principios a la fotografía con drones.
En cuanto al vuelo, la primera prioridad es dominar la habilidad de maniobrar el propio dron. Dedica mucho tiempo a practicar el control de vuelo y a familiarizarte con cómo se mueve y reacciona el dron a tus comandos. Al inicio, concéntrate en volar más que en crear fotos o vídeos, así ganarás confianza en el manejo del dron en distintas situaciones.
Cuando ya te sientas cómodo volando, empieza a ser creativo. Una buena forma de abordarlo es elegir ubicaciones abiertas y sin obstáculos para tus primeros vuelos fotográficos. Antes de volar, intenta imaginar las tomas que deseas crear: puedes dibujarlas o buscar fotos de referencia en línea para inspirarte. Tener un plan antes de despegar te ayudará a mantenerte centrado y a evitar perder tiempo de batería, y te dará seguridad mientras vuelas porque sabes exactamente qué quieres fotografiar.
Foto: Mathias Fernandes
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Primero, siempre reviso el pronóstico del tiempo, especialmente la fuerza y dirección del viento, ya que esos factores impactan enormemente la seguridad del vuelo. Luego verifico que tengo toda la documentación requerida, permisos o autorizaciones necesarios para volar en el área específica, asegurándome de operar legalmente. Antes del despegue, compruebo que el entorno sea seguro, sin grandes grupos de personas alrededor, y que la zona de despegue y aterrizaje sea amplia y estable, y no tenga obstáculos. Esto incluye estar atento a árboles cercanos, cables eléctricos, edificios o aves que puedan afectar al vuelo.
Desde el punto de vista técnico, me aseguro de que el firmware del dron, el controlador y la aplicación estén actualizados, y que las baterías estén completamente cargadas y funcionen correctamente. Calibro la brújula del dron si es necesario, reviso posibles advertencias del sistema y confirmo la intensidad de la señal GPS. También configuro la altitud de regreso al punto inicial (Return‑to‑Home) adecuadamente por si surge una emergencia durante el vuelo. Por último, repaso mentalmente mi plan de vuelo, considerando tanto mis objetivos creativos como los márgenes de seguridad, para poder mantenerme centrado y preparado una vez que el dron esté en el aire.
Foto: Mathias Fernandes
La seguridad siempre es lo primero. Si estoy creando una toma donde yo o el modelo parecemos estar en el borde del acantilado, siempre me aseguro de despegar el dron desde una ubicación segura, alejada del precipicio, donde haya suficiente espacio abierto para un despegue y aterrizaje seguros.
En cuanto al sujeto en el encuadre, nunca nos situamos realmente en el borde. La persona se coloca lo más cerca posible de forma segura, dejando todavía una buena distancia de cualquier punto peligroso. Luego, para crear la ilusión de estar justo al borde, utilizo la compresión, que ocurre al emplear longitudes focales mayores en la cámara del dron. Al hacer zoom, el fondo parece visualmente más cercano al sujeto, y el espacio entre el primer plano y el fondo se aplana, dando la impresión de que la persona está justo al borde del acantilado, aunque en realidad quedan varios metros de superficie segura delante.
Elegí el Mavic 3 Pro porque ofrece un sistema de imagen grande y de alta calidad, perfecto tanto para vídeo como para fotografía (también para impresiones de gran formato). Su cámara principal cuenta con un sensor CMOS Hasselblad de 4/3 ″ que captura fotos de 20 MP y graba en RAW de 12 bits, proporcionando amplio rango dinámico y excelente rendimiento con poca luz. Los sensores más grandes como este generan naturalmente menos ruido, colores más ricos y mayor latitud para la edición.
El Mavic 3 Pro también es el líder en rango dinámico para un dron de consumo (aproximadamente 12,8 paradas) lo que ayuda a preservar luces sutiles y sombras profundas (ideal para paisajes y cielos dramáticos). Otro aspecto destacado es su configuración de triple cámara: un gran angular de 24 mm, un teleobjetivo medio de 70 mm y otro de 166 mm. Esto permite cambiar la distancia focal sin aterrizar, capturando desde panorámicas extensas hasta detalles comprimidos e íntimos, todo en un solo vuelo.
En resumen: el tamaño del sensor (4/3 ″) brinda mejor calidad de imagen, bajo ruido y la posibilidad de producir impresiones grandes; el rango dinámico brinda flexibilidad de edición y calidad visual más rica. Además, las múltiples distancias focales ofrecen una versatilidad creativa sin igual. Por eso destaca el Mavic 3 Pro: ofrece el rendimiento técnico que necesito sin requerir varios drones u objetivos.
Foto: Mathias Fernandes
Foto: Mathias Fernandes
Hoy en día, la mayoría de las cámaras hacen un buen trabajo alineando la ciencia del color directamente desde el dispositivo, lo que simplifica mucho el proceso. Sin embargo, para asegurar una fusión perfecta, utilizo la herramienta de vista de referencia en Lightroom. Coloco las imágenes lado a lado y ajusto cuidadosamente los colores para que coincidan lo más posible entre las distintas fotos, aun cuando provengan de diferentes cámaras o sensores. Así, el conjunto completo resulta coherente y el espectador no se distrae por cambios de tono entre tomas aéreas y terrestres.
Foto: Mathias Fernandes
Cuando fotografío o grabo, siempre capturo el contenido en formato horizontal, no vertical. Incluso si sé que el producto final podría ser vertical para redes sociales, encuadro la toma de modo que la porción central del encuadre quede optimizada para recorte vertical posterior. De esa forma, preparo mi contenido para el futuro. Muchos de los paisajes que capturo funcionan perfectamente en formato horizontal, que sirve para impresiones y proyectos de formato largo.
Al mismo tiempo, puedo extraer versiones verticales de alta calidad para redes sociales manteniendo la composición amplia original para otros usos. Para vídeo, también grabo horizontalmente para tener material listo para YouTube, y luego recorto verticalmente cuando resulta necesario para plataformas móviles. Este flujo de trabajo me brinda la máxima flexibilidad sin comprometer calidad ni intención creativa.
La ley de Identificación remota obliga a que los drones transmitan sus datos de identificación y ubicación. Con mi Mavic 3 Pro, la mayor parte del proceso de Identificación remota la gestiona automáticamente el dron. Transmite datos de telemetría como posición, altitud, velocidad y mi ID de operador en tiempo real mientras vuelo. Esa información permite a las autoridades monitorizar el espacio aéreo de forma segura y garantizar que todos los drones operen legalmente y con transparencia.
Incluso antes de que la ley entrara en vigor en enero, ya estaba completamente registrado ante la Autoridad de Aviación Portuguesa, tanto como operador de dron como piloto, y mi dron también estaba debidamente registrado. Así que cuando entró en vigor la nueva legislación, ya cumplía con todos los requisitos. Esto me permite volar con tranquilidad, sabiendo que opero de forma segura, responsable y conforme a la ley. Además, facilita la presentación de propuestas y la ejecución de proyectos comerciales, pues puedo asegurar a los clientes que todos los vuelos son totalmente legales y conformes.
Foto: Mathias Fernandes
Para mí, los drones son perfectos para hacer tomas introductorias. Ya sea para series fotográficas, proyectos de vídeo o cortometrajes, una cámara en el aire es la manera ideal de presentar una escena. En fotografía, puede ser un amplio paisaje abierto que establece el estado de ánimo y el contexto antes de pasar a tomas medias o cercanas del sujeto.
En vídeo, adoro usar tomas lentas de descubrimiento, en los que el dron revela suavemente un paisaje o ubicación. Crea una transición hermosa y ayuda al espectador a entrar gradualmente en el espacio. Los drones permiten presentar lugares o pasar de un punto lejano a otro de maneras que simplemente no serían posibles con una cámara de mano.








Como mencioné antes, lo más importante es entrenar el ojo. Practica crear imágenes, incluso con cámaras normales al principio, y aprende a construir composiciones que ofrezcan una fuerte sensación de profundidad. La profundidad se puede crear de muchas maneras: mediante el color, la luz, el contraste o la relación entre los sujetos y el fondo. Es algo que todo fotógrafo debería dedicar tiempo a explorar y dominar, porque una vez que entiendes cómo generar profundidad, puedes aplicar los mismos principios al volar un dron. Al final, el dron es simplemente otra herramienta, otra cámara. Lo que hace que la imagen sea potente no es el hecho de que se haya tomado desde el aire, sino lo bien que se aplican estos fundamentos creativos a la escena.