Inspiración

Juliet Kennedy, del Brick Lane Jazz Festival, cuenta por qué los festivales crean los mejores recuerdos

La visionaria fundadora reflexiona sobre sus primeros recuerdos musicales, el vacío que detectó en la escena musical alternativa de Londres y el futuro del festival

Photo of Georgina Groom-Rietschy

10 jun 20266 min

Juliet Kennedy, del Brick Lane Jazz Festival, cuenta por qué los festivales crean los mejores recuerdos
Juliet Kennedy, del Brick Lane Jazz Festival, cuenta por qué los festivales crean los mejores recuerdos

«Cuando vuelvan a casa, espero que se sientan inspirados creativamente y se lleven una sensación de camaradería radical con la gente junto a la que han bailado y con quién han conectado», afirma Juliet Kennedy al preguntarle cómo espera que se sientan los asistentes del Brick Lane Jazz Festival cuando este llegue a su fin. Es una respuesta modesta para alguien que ha ayudado a redefinir la escena musical alternativa de Londres con su concepto de festival en múltiples espacios, que se desarrolla a lo largo de la calle más animada del este de Londres. Esta fundadora de mentalidad vanguardista ha captado la atención del público creativo de la capital tras el reciente éxito de la quinta edición del festival.

El cartel de 2026 presentó una mezcla de talentos emergentes y estrellas consagradas: más de 100 artistas actuaron en locales de las zonas E1 y E2 de la ciudad, incluida una actuación histórica de Brian Jackson en el recién reformado Village Underground. No parece que el festival vaya a detenerse, menos aún con el lanzamiento de Conference (un nuevo programa de charlas, talleres y sesiones de networking) y las colaboraciones internacionales anunciadas, que conectarán a artistas a través de fronteras y culturas.

Hablamos con Juliet sobre sus primeras inspiraciones, el creciente interés por la música en directo y lo que hace que el público vuelva año tras año.

Juliet Kennedy

El público en el Village Underground

¿Cuáles son tus primeros recuerdos musicales?

Siempre he estado rodeada de música. Mi madre tocaba el violonchelo, mi hermano tenía unos bongos y en casa había un piano, así que aprendí a tocar sola cuando era muy pequeña, antes de empezar con las clases de clarinete a los ocho años. Mi tío era músico profesional (Mark Knopfler, el guitarrista principal de Dire Straits), así que a menudo íbamos a sus conciertos y tocábamos sus guitarras, y además mis padres ponían música constantemente. Crecí en un ambiente creativo y bohemio donde se fomentaba la creatividad. La música es algo en lo que siempre he confiado para calmar mis emociones.

¿Hay algún artista en particular que haya marcado tu actitud hacia la música?

Descubrir la música psicodélica de finales de los años 60 fue un punto de inflexión; artistas como Jimi Hendrix, Gil Scott-Heron, Love, The Velvet Underground y Jefferson Airplane me abrieron un mundo nuevo. Eso me llevó a Pharoah Sanders, Miles Davis, Coltrane y Sun Ra, que se convirtieron en mi puerta de entrada al jazz en un sentido más amplio. En mi adolescencia me sentí atraída por el trip hop y la electrónica (en particular Massive Attack y Portishead), antes de sumergirme en el indie y la música de raíces americanas a los veinte años. He explorado todo tipo de géneros, desde la guitarra country de tipo fingerstyle hasta el jazz gitano y el jazz de Nueva Orleans, pero no descubrí la escena del jazz contemporáneo de Londres como es debido hasta cumplir los treinta.

Sticky Dub en el Rough Trade East

Charlotte Dos Santos en el Village Underground

Ferdi en el Rough Trade East

¿Cuál es la inspiración detrás del Brick Lane Jazz Festival?

Me quedé alucinada con la música que había en los pequeños clubes de Londres justo antes de la pandemia. Las jam sessions de Steez y Steam Down, y las organizadas por locales pequeños como el Troy Bar, ofrecían algunas de las mejores piezas en directo que jamás había experimentado. El ambiente era eléctrico: la música tenía sus raíces en el jazz, pero era fresca, experimental y completamente adictiva. Luego llegó el confinamiento y quedó claro lo mucho que significaban esos espacios más allá de la música. Ofrecían conexión, identidad y pertenencia. Cuando el mundo volvió a abrir, me propuse ayudar a reconstruir esa comunidad y crear una plataforma que pudiera acercar a los artistas alternativos a un público más amplio.

¿Por qué el jazz, y por qué un festival en lugar de otro formato?

En aquel momento, el resurgimiento del jazz en el Reino Unido parecía lo más emocionante que estaba pasando en la música. No lo pensé demasiado: era simplemente lo que más me inspiraba. El jazz evoluciona constantemente y se adentra en nuevos territorios, así que es un género del que nunca podría cansarme. Estaba programando algunas actuaciones musicales en The Truman Brewery, el centro cultural y creativo, y decidí organizar una serie de conciertos en varios espacios durante un fin de semana. Lo llamé festival, sin tener ni idea de en qué se convertiría.

El centro cultural The Truman Brewery

Cinco años después, ¿por qué crees que el público sigue regresando?

Más que nada, por el sentido de comunidad. La gente viene tal como es y se va sintiéndose conectada, no solo con la música, sino entre sí. Eso se nota cada año en los mensajes y las reseñas. Se ha convertido en un punto de encuentro tanto para el público como para el sector musical en general. Hemos entablado relaciones sólidas con organizaciones comunitarias, promotores y organizaciones benéficas en el Reino Unido y en el extranjero, y esas colaboraciones son cada vez más significativas. La accesibilidad también es clave. Fuimos el primer festival multiespacio de Londres concentrado en una sola zona, lo que crea una experiencia íntima que es abierta e inclusiva.

¿Hasta qué punto la propia calle de Brick Lane da forma al festival y a los recuerdos que la gente crea allí?

La historia creativa de Brick Lane moldea el ambiente de forma natural. La gente suele enamorarse de la zona: los mercados, las tiendas vintage, los restaurantes de curry y la energía de la calle. Pero también es importante dar reconocimiento a la comunidad surasiática, cuya experiencia en el barrio no siempre ha sido fácil. Desde el principio quisimos que el festival fuera inclusivo. Por eso, el precio asequible siempre ha sido innegociable y hemos ofrecido escenarios gratuitos junto a los eventos de pago.

Viví en Brick Lane en los años 90 y 2000, cuando Plastic People, Asian Dub Foundation y Talvin Singh estaban transformando el panorama cultural. Conozco a algunos de los tenderos bengalíes desde que era adolescente. Hoy en día trabajamos con un promotor de origen surasiático que organiza una noche entera del festival por y para la comunidad. Ver a distintas generaciones unirse en esos eventos ha sido algo verdaderamente especial.

Steam Down y la National Jazz Youth Orchestra en el Village Underground

¿Cuáles fueron los momentos más destacados del festival de 2026?

Tengo que empezar con Brian Jackson. Ver a uno de mis héroes interpretar la música que sirvió de banda sonora de mi infancia fue increíblemente emotivo, y el músico ofreció una actuación fenomenal. Acogimos el estreno en el Reino Unido de anaiis & Grupo Cosmo, mientras que Steam Down colaboró con la NYJO para ofrecer una actuación explosiva que hizo temblar el Village Underground por completo. Finn Rees y SHOLTO debutaron con una colaboración totalmente nueva junto a Chip Wickham, lo que supuso un momento monumental, mientras que el regreso de JGrrey fue otro de los grandes momentos para nosotros.

¿Por qué crees que la música en directo tiene el poder de conectar a la gente y crear recuerdos imperecederos?

Cuando la gente se siente inspirada por el arte, se abre emocionalmente. Despierta algo en nuestro interior y nos ablanda. Cuando reúnes a un grupo de personas en un espacio donde el arte está vivo y se experimenta de forma colectiva, se van sintiéndose conmovidas, conectadas y enriquecidas por ese momento compartido.

Sam Wise en el Village Underground

David Mrakpor en el Flow State Hub

¿Qué tendencias musicales te están gustando en lo que llevamos de 2026?

La mayor tendencia que veo es que se siguen desdibujando las fronteras entre el jazz, la música electrónica, la cultura de la escucha atenta y los espacios comunitarios. Hay ganas de volver a una música más humana, improvisada y guiada por las emociones: desde las influencias del broken beat y el bruk que regresan a la cultura de club, hasta la estética del jazz espiritual que da forma a los sonidos ambientales y electrónicos, pasando por los músicos de jazz que trabajan cada vez más con actuaciones electrónicas en directo.

Al mismo tiempo, el público tiende hacia experiencias más íntimas y conscientes: bares con sistemas de sonido de alta fidelidad, locales gestionados por los propios artistas, espacios culturales híbridos y festivales más pequeños impulsados por la comunidad, en lugar de macroeventos comerciales. Ahora el género importa menos que la energía y la selección artística. Las escenas más interesantes son las que reúnen jazz, soul, dub, ambient, afrofusión y música electrónica experimental de una manera abierta, comunitaria y orientada al futuro.

¿Algún local de jazz que debamos tener en el radar?

En Londres me gusta el Total Refreshment Centre, que es más un centro creativo que un local tradicional, y de donde han surgido algunos de mis artistas favoritos de la nueva ola del jazz. Para noches más vanguardistas, el Cafe Oto o el Mu nunca fallan. El Brilliant Corners y el Space Talk son sitios muy divertidos para bailar sonidos cercanos al jazz. A nivel internacional, me gusta el Nublu en Nueva York, y me encantaría visitar el Pit Inn en Tokio.

¿Qué es lo próximo para el Brick Lane Jazz Festival?

Acabamos de completar nuestro primer programa de residencia artística en Marsella, reuniendo a artistas británicos de jazz-hop y músicos locales para colaborar y entablar relaciones entre ambas ciudades. También nos encargaremos de la programación en el Fifty Lab de Bruselas a finales de este año, además de anunciar una agenda más amplia de eventos principales y colaboraciones por todo el Reino Unido para este 2026. El evento Conference ha llegado para quedarse; su debut superó las expectativas y solo hemos rascado la superficie de lo que puede llegar a ser. El próximo capítulo consiste en profundizar nuestro impacto, potenciar las escenas emergentes y expandir nuestro alcance internacional.

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