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10 lugares increíbles para fotografiar fauna salvaje

Inspírate con estos destinos de naturaleza para tu próximo viaje

Seal resting on a floating ice sheet in a serene, icy landscape with blue water and snow-covered mountains in the background.
Seal resting on a floating ice sheet in a serene, icy landscape with blue water and snow-covered mountains in the background.

Bella Falk es una fotógrafa y escritora de viajes galardonada, con una gran pasión por la fauna salvaje y el mundo natural. Pasó años en lugares remotos donde fotografió animales salvajes y, con el tiempo, perfeccionó un enfoque fotográfico reflexivo y narrativo que comparte contigo en esta guía.

Para una persona que fotografía fauna salvaje, hay pocas cosas tan mágicas como salir al campo en una mañana perfecta y cruzarse con un animal salvaje. Ese instante en que cruzas la mirada con una leona y parece que te lee el alma; cuando los pingüinos se alinean justo a tiempo; o cuando disparas justo en el momento en que aterriza un frailecillo con el pico lleno de peces.

Fotografiar la fauna salvaje es emocionante y nada predecible: necesitas paciencia, constancia y un poco de suerte. No puedes pedirle a un chimpancé que pose con la luz perfecta o a una ballena jorobada que salte justo cuando lo deseas. Pero sí puedes estar en el lugar adecuado, con la cámara lista, y cruzar los dedos para que la naturaleza te regale el momento.

De las sabanas a las costas y de los bosques a la tundra, he tenido la suerte de visitar algunos de los mejores destinos del mundo para fotografiar fauna salvaje. Aquí tienes diez de mis favoritos.

A majestic lion with a thick mane rests in tall grass, gazing intently to the side in a lush, green savannah setting.

Foto: Bella Falk

Reservas del Mara, Masái Mara, Kenia

Por la inmensidad y diversidad de su fauna, sus amaneceres intensamente coloridos y sus guías amables, pocos lugares pueden competir con el Masái Mara. Sin embargo, en los últimos años, su merecida popularidad ha hecho que se vuelva víctima de su propio éxito.

Por eso, si quieres fotografiar grandes felinos y elegantes jirafas sin encontrarte en un atasco de jeeps, lo mejor es ir a una de las reservas comunitarias que rodean el parque nacional. Estas tierras, gestionadas en colaboración con aldeas locales masái, limitan el número de visitantes y aplican normas estrictas. Así puedes disfrutar de la majestuosidad de la fauna keniana con la tranquilidad de saber que tu dinero apoya tanto la conservación como a las comunidades locales.

A large group of penguins gathers near a stream on a grassy plain, with snow-capped mountains in the background under a partly cloudy sky.

Foto: Bella Falk

Isla Georgia del Sur

Perdida en medio del Atlántico Sur, la isla Georgia del Sur se encuentra a más de 1 300 km del continente más cercano y solo se puede acceder a ella tras dos días de travesía marítima desde las islas Malvinas. Es uno de los destinos más remotos del mundo para fotografiar vida salvaje.

Precisamente por ese aislamiento, la presencia humana es mínima: los paisajes se conservan intactos y los animales, como colonias de miles de pingüinos rey, lobos marinos peleones, elefantes marinos y albatros, no le temen a la gente. Puedes acercarte mucho sin alterar su comportamiento y capturar imágenes íntimas en escenarios espectaculares cubiertos de glaciares. Llegar hasta aquí es caro y complicado, pero si lo consigues, Georgia del Sur ofrece tantas oportunidades fotográficas que no sabrás ni a dónde apuntar la cámara.

A leopard sleeps on a tree branch, legs dangling, surrounded by sparse green leaves against a light sky.

Foto: Bella Falk

Delta del Okavango, Botsuana

El delta del Okavango es, para muchos, uno de los mejores lugares del mundo para ver fauna salvaje. Reconocido por la Unesco por su biodiversidad excepcional, este humedal estacional alberga enormes concentraciones de animales: desde especies emblemáticas como elefantes, leones, leopardos e hipopótamos hasta encuentros más raros como los perros salvajes africanos.

Cuando se inunda, el agua forma una red de canales, islas y lagunas que permite una experiencia única: safaris en jeep combinados con rutas acuáticas en canoa mokoro o en lancha, ideales para sacar fotos a ras de suelo, al mismo nivel que tu sujeto. Lo mejor es ir en temporada de lluvias: los depredadores de pelaje leonado resaltan sobre el verde, y las nubes grises le dan un toque dramático a cada imagen.

Gorilla resting its head on a log, gazing calmly, with lush green foliage in the blurred background.

Foto: Bella Falk

Bosque de Kibale, Uganda

Pocas experiencias igualan la primera vez que cruzas la mirada con un chimpancé salvaje. No es fácil encontrarlos: hay que seguir al guía por el bosque enmarañado mientras escucha sus gritos característicos, o avanzar por senderos cubiertos de vegetación tras el rastro de una tropa en movimiento.

Pero vale la pena. Compartimos un 99 % de nuestro ADN con los chimpancés, y pasar una hora con ellos permite ver la inteligencia y la emoción en sus ojos, así como los lazos que los unen. Dentro del bosque, las sombras densas salpicadas de luz solar intensa complican la exposición: hay que ajustar rápido los valores y estar listo para subir el ISO cuando haga falta.

Seal resting on a floating ice sheet in a serene, icy landscape with blue water and snow-covered cliffs in the background.

Foto: Bella Falk

Península Antártica

Vasta, silenciosa e intacta, la naturaleza helada de la Antártida sorprende por la vida que alberga. Un día estás en la cubierta y una ballena jorobada salta entre icebergs azulados; al siguiente, te agachas sobre una roca mientras un pingüino papúa pasa a tu lado sin inmutarse.

La magnitud del lugar impresiona: colonias de pingüinos de miles de ejemplares, focas tumbadas en bloques de hielo y petreles que dan vueltas en el cielo. Sacar fotos aquí no resulta fácil. Intentar enfocar desde una zodiac que se mueve mientras se te congelan los dedos es todo un reto, pero vale la pena. Mete baterías de repuesto en la mochila porque el frío las consume rápido y ponte ropa impermeable para los trayectos sobre el agua.

Polar bear partially submerged in water near rocky shore, with its head raised and facing left against a backdrop of rugged, dark rocks.

Foto: Bella Falk

Churchill, Ártico canadiense

Churchill, en el norte de Manitoba, es la capital mundial de los osos polares y uno de los mejores lugares del planeta para fotografiar a estos magníficos depredadores. Con la llegada del otoño y el inicio de la formación del hielo marino, los osos se concentran a lo largo de la costa de la bahía de Hudson. Allí permanecen hasta que el hielo se solidifica y pueden salir a cazar focas.

Desde la seguridad de los «Tundra Buggies», unos vehículos todoterreno elevados diseñados especialmente para moverse por la tundra, puedes observar cómo los osos caminan por la tundra, se enfrentan entre ellos o incluso se acercan con curiosidad a inspeccionarte. Pero Churchill no gira solo en torno a los osos. En verano llega otro visitante, mucho menos feroz. Cada año, miles de ballenas beluga acuden a la zona para reproducirse y llenan la bahía de vida. Churchill también es un lugar excelente para avistar zorros árticos, búhos nivales y, en invierno, las auroras boreales.

Puffin with wings spread stands on grass with flowers, another puffin blurred in the background.

Foto: Bella Falk

Isla de Skomer, Gales

Aunque hasta ahora esta lista te haya llevado a los rincones más remotos del planeta, no hace falta irse tan lejos para disfrutar de fauna salvaje de primer nivel. Frente a la costa de Pembrokeshire, en el Reino Unido, se encuentra la isla de Skomer, uno de los mayores lugares de anidación del mundo para los frailecillos atlánticos. Estas simpáticas aves marinas llegan por miles cada año para anidar y criar a sus polluelos, y su encanto peculiar las convierte en sujetos irresistibles.

Las verás avanzar con su característico balanceo entre las madrigueras, sujetar varios peces plateados en el pico o despegar desde los acantilados para lanzarse al mar. El acceso es en barco y las plazas son limitadas, así que conviene reservar con antelación. Lleva un objetivo con zoom, ya que los frailecillos son más pequeños de lo que imaginas, y mantente siempre en los senderos. Si te sales del camino, podrías aplastar una madriguera y a su ocupante.

Adult elephant with a calf walking through lush green grass, surrounded by small white flowers.

Foto: Bella Falk

Minneriya, Sri Lanka

Entre julio y octubre, durante la estación seca de Sri Lanka, cientos de elefantes asiáticos salvajes se reúnen en el Parque Nacional de Minneriya. Allí, un gran embalse conocido como el «Tanque» les ofrece la fuente de agua que tanto necesitan. Este evento anual se conoce como «El encuentro», la mayor concentración de elefantes salvajes de toda Asia.

Algunos guías intentan acercarse demasiado para complacer a sus clientes, pero tú asegúrate de mantener una distancia respetuosa. Usa un teleobjetivo para captar su comportamiento natural sin molestarlos. Además de elefantes, en Sri Lanka también puedes ver leopardos, osos perezosos, macacos y más de 400 especies de aves.

A red-eyed tree frog peeks over a large green leaf against a dark background.

Foto: Bella Falk

Costa Rica

Costa Rica es un paraíso para la fotografía de naturaleza, especialmente de aves, gracias a su increíble biodiversidad concentrada en una pequeña franja de selva tropical entre dos costas.

Aquí viven tucanes de colores brillantes, colibríes, perezosos, monos, ranas arbóreas y muchos más animales que fascinan a cualquier amante de la vida salvaje. La mejor época para viajar va de diciembre a abril, durante la estación seca. En la temporada de lluvias, que puede ser intensa, resulta más difícil moverse por la selva y ver animales. Lleva un objetivo rápido y una buena protección para tu equipo, ya que la humedad y los chaparrones inesperados son habituales, incluso en los meses secos.

Two marine iguanas resting on a rock, one with its arm around the other. Their rough, textured skin is visible against a blurred background.

Unsplash

Islas Galápagos, Ecuador

En ningún otro lugar de la Tierra vas a vivir encuentros con fauna como en las Galápagos. Los animales evolucionaron sin depredadores naturales, así que no les temen a las personas. Puedes estar a pocos pasos de distancia mientras los leones marinos cuidan a sus crías, ver iguanas marinas calentarse al sol sobre rocas volcánicas o disfrutar del curioso baile nupcial de los piqueros de patas azules.

En las tierras altas, las gigantescas tortugas se desplazan a su ritmo, los pingüinos nadan a toda velocidad en aguas cristalinas y los famosos pinzones de Darwin se mueven entre los arbustos. Como la fauna está tan tranquila, aquí todo se basa en observar. Mira con atención y espera el momento de acción que hará que tus fotos destaquen entre todas las demás.

Fotografía ética y respeto por la fauna salvaje

Ninguna foto vale la pena si con ella haces sufrir a un animal o alteras su entorno. Puede que, a nivel individual, nuestro impacto parezca mínimo, pero ahora que viajar y hacer fotos es cada vez más accesible, es fundamental recordar que nuestra presencia acumulada puede perjudicar gravemente hábitats y especies.

Mantén siempre la distancia y usa teleobjetivos para captar el comportamiento natural sin intervenir. Nunca atraigas animales con comida, no uses drones en zonas protegidas ni molestes nidos, madrigueras o lugares de cría. Quédate en los caminos señalizados, sigue las normas y escucha a los guías locales: ellos conocen el ritmo de la naturaleza mucho mejor que cualquier visitante.

Qué llevar

Aunque no necesitas equipo profesional para capturar grandes fotos de fauna, una buena cámara DSLR o sin espejo con controles manuales y un objetivo telefoto de al menos 300 mm (mejor si es más largo) te van a ayudar muchísimo. Viste ropa de colores neutros para amalgamarte con el entorno y lleva fundas impermeables para proteger tu equipo en ambientes húmedos o con polvo.

En cuanto a ajustes, una velocidad de obturación rápida de al menos 1/1000 te permitirá capturar aves en pleno vuelo o registrar acciones inesperadas. Aperturas amplias como f/4 o menores te ayudan a aislar a tu sujeto y conseguir esos fondos suaves y desenfocados que tanto gustan. El uso de ISO automático también puede ser útil para asegurar que tus imágenes siempre queden bien expuestas cuando la luz cambie. Sobre todo, familiarízate con tu cámara y practica con ella antes del viaje. Así, cuando estés en ese lugar soñado para fotografiar fauna, estarás listo.