Historias
Cómo hacer fotos geniales el primer día de cole
Consejos probados por padres para capturar esos grandes momentos con tus hijos.


Historias
Consejos probados por padres para capturar esos grandes momentos con tus hijos.


El primer día de escuela, guardería o incluso un nuevo año de educación en casa es uno de esos grandes hitos familiares. La mochila es demasiado grande, los zapatos están relucientes (¡de momento!) y todo el mundo está nervioso y emocionado. Pero hacer fotos no siempre resulta tan mágico como el momento: los niños de repente olvidan cómo sonreír o los hermanos discuten sobre en qué lado ponerse, y terminas con cincuenta versiones de la misma foto ligeramente forzada en la puerta del cole.
Aimee Morris, creadora de contenido y mamá de tres niños lo ha vivido y entiende los altibajos del día. Aquí comparte sus consejos e ideas para sacar buenas fotos del primer día de cole que te acompañen para siempre.
Foto: Aimee Morris
Sí, la foto en la puerta del cole es un clásico, pero no tiene por qué ser la única. Prueba a hacerla en el jardín con la luz de la mañana, bajo un árbol favorito o mientras se ponen los zapatos en el pasillo. Si las mañanas son demasiado caóticas, haz la foto de camino a la escuela: cargando mochilas, arrastrando los pies o tú con una taza de café. Son los momentos cotidianos los que vas a extrañar y valorar más.
Entregar la cámara a los niños es una forma genial de implicarlos en el proyecto fotográfico. Puede que hagan una selfie movida o que abusen del zoom, pero así dejarán rastro de su experiencia ese día. Y aquí tienes otra opción: déjalos que giren la cámara hacia ti. Los padres suelen ser los que sienten más emociones ese día: sonrisas nerviosas, ojos llorosos, caras orgullosas. Una foto de mamá o papá tomada por un niño en el primer día cuenta una versión totalmente distinta de la historia, y será un tesoro para todos más adelante.
Foto: Aimee Morris
No todos los niños quieren posar ante la cámara, y eso es algo del todo natural. La cara de «no quiero foto» puede contar más sobre ese día que cualquier pose acartonada. ¿El momento en que un hermano golpea al otro con la mochila? Nuevamente, es más real que cualquier sonrisa falsa. Estas serán las fotos que te harán reír años después, porque son auténticas. No luches contra las caras gruñonas o las fotos movidas por las prisas; esas imágenes a menudo terminan siendo las favoritas de todos.
Foto: Aimee Morris
Un truco súper sencillo: agáchate. Disparar a la altura del niño hace que la foto sea instantáneamente más personal y menos «padre en las alturas». Capturarás la emoción (o los nervios) en su rostro, los pequeños detalles del uniforme nuevo o la ropa que lleve el primer día y sus hábitos adorables, como morderse las mangas o tirar de los calcetines, que desaparecen a medida que crecen.
Algunas de las fotos más conmovedoras ni siquiera muestran la cara de los niños. Una toma de ellos alejándose, agarrando su mochila o cogiéndote de la mano resume a la perfección las sensaciones de ese día tan importante. Con los más pequeños, el detalle más especial puede ser cómo brincan sobre sus piernecitas con pantalones donde cabrían tres como ellos. Con los mayores, quizás lo más especial sea el momento en que te sueltan la mano y avanzan con confianza. Sea como sea, el momento expresa una idea con elocuencia: «¡allí van!».
Foto: Aimee Morris
Siendo honestos, lograr que tus hijos posen juntos y sonrían agradablemente es… umm, improbable. Uno está de mal humor, otro pone los ojos en blanco y sí, a veces un soborno es lo más fácil. Pero en lugar de suplicar sonrisas forzadas, dales algo que hacer juntos. Organiza una pequeña carrera por el jardín, pídeles que muestren sus nuevas fiambreras o rétales a hacer la mueca más graciosa. Las carcajadas (y el caos ocasional) que causará la situación resultarán más auténticas que una sonrisa forzada.
Foto: Aimee Morris
No te centres solo en los rostros, haz fotos también de los pequeños detalles. Sus zapatos relucientes en una fila en el pasillo, una botella de agua nueva, la pegatina que colocan con orgullo en su jersey o la forma en que se agarran a su peluche antes de entrar. Dentro de unos años te harán detenerte y sonreír al hojear el álbum de fotos.
Foto: Aimee Morris
Si tus hijos tienen una rutina diferente para iniciar el nuevo año escolar, puedes celebrarla de muchas otras maneras. Algunos educadores en casa lo celebran con un gran pícnic en el parque, donde las fotos son menos retratos preparados y más niños trepando árboles o recostados en mantas con la merienda. Otras familias tienen una «aventura del primer día» como tradición: por ejemplo, una caminata por la naturaleza o una visita al zoológico, para hacer fotos de su hijo aprendiendo en la naturaleza. No pienses tanto en retratos rígidos como en tomas narrativas que reflejen la versión del aprendizaje y estilo de vida de tu familia.
Foto: Aimee Morris
No olvides seguir con las fotos tras dejarlos en el cole por la mañana; a menudo las mejores fotos ocurren después del primer día. Para los niños de guardería o primaria, detenerse a por un helado al volver a casa no solo es una recompensa, sino un momento fotográfico inmejorable: dedos pegajosos, una camisa con los botones en los ojales que no son y grandes sonrisas (o bostezos). Para niños mayores, el momento puede ser cuando se espatarran en el sofá con la merienda o muestran con orgullo las pegatinas de su diario de lectura. Estos pequeños rituales son los que querrás recordar y hacen mucho más probable que les apetezca que les hagas una foto.
En lugar de apostar todo a una sola foto matutina, distribúyelas. Haz tres o cuatro a lo largo del día: el caos de la mesa del desayuno, las prisas en la puerta, el paseo hasta la escuela y el relax después de la escuela. Juntas cuentan una historia mucho más completa y, al imprimirlas en un libro de fotos, tendrás una narrativa completa y desgranada, en lugar de un solo un momento con toda la presión.
Las fotos del primer día no tienen que ser perfectas, solo deben ser auténticas. Tanto si tu hijo posa, frunce el ceño a la cámara o sale corriendo a mitad de la toma, esos son momentos que vale la pena recordar.
Así que este año, haz algunas fotos de tus momentos favoritos, acepta la realidad y no olvides tus fotos en tu móvil. Imprímelas en un libro de fotos de Popsa porque esos son los momentos mágicos que querrás volver a disfrutar durante años.