Fotografía

Cómo lograr que los peques sonrían en las fotos

Detrás de cada gran foto de tu hijo hay un momento de travesura, risa o caos total... porque capturar la felicidad implica olvidarse de la perfección

Young sisters giggling and squirming while being tickled by their parents on a bed
Young sisters giggling and squirming while being tickled by their parents on a bed

Zofia May tiene un talento especial para fotografiar a los peques tal y como son. Esta fotógrafa londinense y madre por partida triple se especializa en tomar instantáneas naturales y alegres. En este artículo comparte con nosotros sus consejos de cabecera para hacer fotos de pequeños de forma fácil, relajada y divertida.

Fotografiar a niños es una mezcla fantástica de espontaneidad, caos y amor. Pasan de risas incontrolables a esconderse debajo de una mesa o salir corriendo. Para una madre, no hay nada comparable con la risa de tu hijo o hija, y capturar esa alegría en una foto es pura magia.

Como madre por triple partida y fotógrafa de familias, he trabajado con niños a los que les encantan las cámaras y con otros muchos a los que no les gustan las fotos. A lo largo de los años, he probado todo tipo de trucos para lograr sonrisas genuinas y dar con momentos de emoción real. A continuación te cuento siete trucos que siempre acabo usando. Estos consejos están diseñados para ayudarte a capturar imágenes alegres y naturales de la personalidad y el espíritu de tus hijos con tu teléfono o tu cámara.

A young baby girl with a bow in her hair smiling at the camera while laying on her belly during a baby photoshoot

Ponte a su nivel

Independientemente de si usas un teléfono o cámara réflex digital, lo primero que deberías hacer es bajar al nivel de los ojos del peque. Colocar la cámara a esa altura, más o menos al nivel de su cabeza, crea una mejor conexión con el niño y un retrato más favorecedor. Además, te ayuda a interactuar con él de forma más divertida y relajada que no hacerlo desde las alturas.

También evito decir «Hagamos una foto». En su lugar digo «Vamos a divertirnos». Si sienten menos presión, es más probable que se puedan relajar mejor y disfrutar del momento.

Preschool-age boy smiles looking up at the camera while laying on a bed

Haz de la sesión un juego

Los niños no necesitan que les des indicaciones, lo que necesitan es pasarlo bien. Si quieres sonrisas de verdad, convierte la sesión en un juego que les guste. Ponte a su nivel, prepara la cámara y prueba algunas de estas opciones:

  • Jugar a Zapatito inglés o a Simón dice.

  • Hacer ruidos de animales, especialmente si os salen fatal.

  • Ruidos de pedo (en serio, los peques se tronchan).

  • Estatuas musicales: pon música en tu teléfono y pausa para que se queden helados en situaciones sorprendentes.

  • Pídeles que canten o sigan con las palmas una de sus canciones favoritas.

Se trata de hacerles reír de forma natural, no porque se lo hayas pedido tú.

Preschool-age girl smiles at the camera while sitting cross legged on a rug

Ganchos creativos para retratos clásicos

Si buscar un retrato más clásico, el truco es atraer su atención a la cámara sin que sientan que están posando. Juega con su curiosidad de forma divertida:

  • «¿Ves el arcoíris en mi objetivo?».

  • «¿Cuántos círculos puedes contar en mi teléfono?» (señalando a la cámara del teléfono).

  • Un títere de dedo que asome la cabeza tras la cámara.

  • El clásico «Cucú» tapándote los ojos con una mano; perfecto para bebés y los más pequeños.

Con estos ganchos simpáticos lograrás que miren hacia donde estás de forma natural y con una sonrisa.

Schoolgirl smiles open mouthed while sat on a tyre swing

Usa el entorno

Algunos de los mejores retratos se obtienen cuando los niños simplemente disfrutan de sus actividades favoritas. Construir una torre, saltar en una cama elástica o columpiarse en el parque: ¡este su elemento natural!

En casa, dedica un momento a retirar los objetos que les puedan distraer antes de empezar. Luego, céntrate en capturar los momentos que querrás recordar: su osito de peluche preferido, su caótico rincón de juegos o el parque al que siempre piden ir. Estos espacios familiares ayudan a los niños a sentirse cómodos y sacar sus expresiones más auténticas.

Si estás dentro de una casa, anímales a jugar cerca de una ventana, orientados a ella o de forma que la luz suave les ilumine desde un lado. La luz natural suele ser agradable y favorecedora, así que apaga las luces y evita tonos discordantes. En estos casos, la orientación del niño puede marcar una gran diferencia.

A preschool-age girl leaning over kissing her baby sister's nose

Haz que los hermanos interactúen

Si tienes más de un niño en tu objetivo, deja que interactúen entre ellos en lugar de pedirles que te miren. los empujoncitos durante un juego, los susurros al oído, las manos unidas o las cosquillas a menudo generan sonrisas espontáneas que resultan inigualables.

Puedes probar juegos como: «¿Quién puede hacer reír al otro sin tocarle?» o «Miraos e intentad mover la nariz como un conejo». Estas interacciones compartidas son momentos de emoción genuina, y a menudo crean las imágenes más adorables.

A young boy jumps for joy barefoot in a field

Adáptate al movimiento y el caos

Los peques raramente se están quietos y eso no es nada malo. El movimiento es el hábitat natural de la alegría. Utiliza el modo ráfaga de tu teléfono o el modo deporte de tu cámara para capturar el movimiento rápido sin que se emborrone.

Algunos momentos de movimiento que puedes fotografiar:

  • Mientras hacen equilibrios o saltan desde un tronco en un parque.

  • Mientras juegan al pillapilla (corre alejándote con la cámara orientada hacia ellos).

  • Mientras giran en círculos o cuando caen tronchándose de risa.

  • Mientras corren hacia ti cuando les pides algo divertido («Corre hacia mi como si fueras un dinosaurio»).

  • Mientras hacen ver que son un avión, un cohete o un canguro.

  • Juega con las cosquillas, en cualquier sitio blando y seguro, ya sea una cama, una alfombra o una manta de pícnic.

Olvídate de la perfección. El cabello despeinado, las expresiones traviesas y el barro en los pantalones cuentan la historia real de tu familia, y eso es exactamente lo que la hace especial.

A schoolgirl smiles for the camera in a bright bedroom

Lo bueno, si breve...

Los peques no están hechos para aguantar sesiones de fotos de 30 minutos. Su energía se acaba rápidamente y las mejores sonrisas suelen aparecen en los primeros 5-10 minutos. Haz sesiones divertidas y breves. Y si las cosas empiezan a decaer, detente y pruébalo en otro momento.

A veces, el mejor truco es simplemente saber cuando dejarlo. Tener unas cuantas fotos de alegría y relajación es mucho mejor que tener docenas de fotos forzadas. Acabar en un momento álgido significa que asociarán la fotografía con pasarlo bien, así que la siguiente vez que vayáis a hacer fotos estarán contentos e interesados en ella.

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