Rutinas de la mañana: calcetines, pijamas y el desayuno del perro
No hay nada más mágico que la mañana de Navidad. Bajar lentamente al salón iluminado por las luces del árbol, reunirse con una taza caliente y recibir la mañana juntos. Los pijamas navideños son un gran añadido a esta escena casera y dan pie a fotos divertidas desde primera hora del día.
Un desayuno de celebración con algo especial es la mejor manera de empezar bien el día. Nunca es demasiado pronto para una copa de champán, y acompañarla con una simple cesta de bollería (las congeladas para hornear en casa funcionan de maravilla) mejora todavía más la experiencia. Desayunar todos juntos, sea como sea en tu casa, convierte esta mañana en algo especial. El día de Navidad no toca salir por la puerta con una tostada en la mano. Siéntate, haz una pausa y disfruta del silencio mientras el mundo despierta a su mañana festiva.
No te olvides de tus mascotas: también se merecen un desayuno navideño. Puede ser un hueso nuevo o una golosina especial; y si tienes niños, haz que participen. Recordarán dar de comer al perro en su desayuno de Navidad durante años.
En casa los calcetines son todo un ritual, y este año, por supuesto, al perro también le cae uno. Cada regalito lleva un mensaje distinto, «De los elfos» o «De los renos», con papel de seda bien navideño. Y al final, siempre una moneda de una libra y una clementina. ¿Quién sabe por qué? Son esas pequeñas tradiciones, heredadas de generación en generación, las que recuerdo con más nitidez y que seguiré manteniendo en los años venideros.